GUSTAVO
TARRILLO: LA TRAYECTORIA IMBORRABLE DEL ARQUERO CHICLAYANO
Hablar de Gustavo Tarrillo Ugaz es recordar a uno
de aquellos hombres que llevaron el nombre de Chiclayo más allá de sus
fronteras. Su trayectoria como arquero, estuvo marcada por grandes actuaciones,
equipos de prestigio y memorables encuentros que quedaron grabados en la
historia del fútbol peruano. Pero, más allá de sus cualidades deportivas, quedó
siempre presente el vínculo y el cariño que mantuvo por su tierra de origen,
Chiclayo, ciudad que lo vio nacer y dar sus primeros pasos en el deporte.
Gustavo Tarrillo Ugaz, popularmente conocido en el mundo del
fútbol como "Tarro de Leche", fue un destacado arquero de las
décadas de 1930 y 1940. Es recordado históricamente tanto por sus notables
reflejos y su fortuna bajo los tres palos como por haber formado parte de
planteles de renombre.
Nació en Chiclayo el 22 de
setiembre de 1916. Sus padres fueron Noé Tarrillo Pérez y Natalia Ugaz Zeña.
Desde su juventud en Chiclayo, Tarrillo destacó por una complexión física
atlética y fornida. Antes de dedicarse de lleno al balompié, probó su estampa y
sus fuerzas en diversas disciplinas como el básquetbol y el boxeo, siendo su
deseo ser militar. Sin embargo, fue el fútbol el que terminó atrapándolo.
Antes de 1934 integraba las filas
del equipo juvenil de la “Associatión” de Chiclayo y, hacia 1936, ya defendía
la portería del Club “Deportivo Espinar”, con el que se coronó campeón en 1938
en el torneo oficial de la Liga Chiclayana. Destacó muy joven custodiando el
arco de la selección chiclayana que logró el Subcampeonato
Nacional en 1937.
En 1938, el seleccionado de Chiclayo se enfrentó al equipo
argentino Lanús, perdiendo por 3 a 1. Su seguridad bajo los tres palos llamó la
atención del mítico club “Alfonso Ugarte” de la Hacienda Chiclín, en
donde jugó durante los años 1941, 1942 y 1943, quien en 1942 enfrentó al
Banfield, perdiendo por 5 a 1. También jugó contra Estudiantes de La Plata,
encuentro que terminó con derrota por 2 a 1, y en diciembre de 1943 enfrentó al
Boca Juniors.
Su etapa de mayor consagración a
nivel de clubes ocurrió en Lima con el cuadro de “los dinamiteros” o “cuadros
cruzados”. Con el Mariscal Sucre FBC fue protagonista y pieza clave de las
memorables campañas de los años 40, incluyendo la gira internacional por
Colombia posterior al título nacional de 1944 obtenido por la institución.
Las crónicas deportivas de la
época resaltaban que no era un guardameta amigo del espectáculo innecesario ni
del adorno infundado; por el contrario, su sello distintivo era la sobriedad,
la agilidad, una excelente colocación y una tranquilidad absoluta en momentos
de máxima presión.
En aquel torneo de 1944, disputado por ocho clubes, el cuadro
cruzado encontró un rendimiento parejo y eficiente, sostenido en líneas
sólidas, con una pareja de centrales que hizo historia: la que conformaban José
“Gallareta” Luna y Máximo “Macho” Gómez —abuelo de Mario “Machito” Gómez—. Su
quinteto de ataque, con Julio Aparicio Ayllón como
máxima figura, fue contundente y le reportó a Sucre la friolera de 40 goles
anotados, contra solo 25 recibidos en el arco que compartieron Gustavo Tarrillo
y Atilio Xamin.
En la gira de ese año de Racing Club de Argentina a
Lima, el Sucre ganó por 2 a 1. Entre los cuarenta y los cincuenta, Sucre vivió
experiencias diversas: peleó el título en 1949, la baja en 1950 y nuevamente el
título en 1951.
Tras el campeonato de 1944, Mariscal Sucre realizó una célebre travesía internacional por tierras cafeteras. En esta gira, Tarrillo se convirtió en uno de los grandes protagonistas gracias a sus espectaculares atajadas de reflejos puros, consolidando allí su famoso apodo de “Tarro de Leche”, o “La Vaca Lechera”, por la inmensa fortuna que lo acompañaba bajo los tres palos en las jugadas de gol más inminentes.“Tarro de Leche”, o el “arquero lechero”, pues parecía que los disparos rivales iban directamente a sus manos o se estrellaban providencialmente en los postes. Ante esto, el propio Tarrillo declaraba con la humildad y sensatez que lo caracterizaban:
«No hay tal superstición o amuleto... son
comentarios sobre mi buena estrella. Dicen que soy un "tarro de
leche" porque en algunas oportunidades la pelota va dirigida a mi arco y
choca en el travesaño o en el vertical. Son casualidades que a todos los
arqueros les sucede y, naturalmente, mala puntería de los shoteadores.»
Tuvo una habilidad especial: nació
con el sentido de la ubicación y la intuición. Además de la serenidad y de su
buena colocación, logró desviar los cañonazos de Lolo Fernández y los cabezazos
de Valeriano López.
Estuvo casado con Roxana Torres
Aguirre, con quien tuvo dos hijos: Noé Ricardo y
Mirian Isabel. Murió el 5 de junio de 1996, en La Victoria,
Lima, a la edad de 79 años, ciudad donde radicó definitivamente tras su paso
por el Mariscal Sucre FBC y donde ejerció su etapa como formador de menores en
las ligas locales.
Más allá del terreno de juego,
Tarrillo fue un estudioso del fútbol que se preparó formalmente en la Escuela
Deportiva para Entrenadores, compartiendo aulas y cátedra con figuras e
instructores de renombre como el Dr. Zaldívar, el Prof. Rubén García Cáceres y
el Dr. Alberto Tito Denegri Aspauza, quien entrenó a la selección peruana entre
1936 y 1937.
Gustavo Tarrillo Ugaz dejó una huella imborrable como uno de los
máximos exponentes del fútbol lambayecano y norteño. Su legado continuó en la
memoria colectiva del deporte peruano y en su propio entorno familiar, siendo
tío e inspiración directa del célebre periodista y dirigente deportivo Ricardo
Miranda Tarrillo.
Pero, detrás de las camisetas, los
estadios y las grandes jornadas deportivas, permaneció siempre el hombre que
había nacido en Chiclayo. Aquella ciudad que lo vio crecer, que fue testigo de
sus primeros pasos como deportista y desde donde comenzó a construir una
trayectoria que lo llevaría a destacar en importantes escenarios del fútbol
peruano. Gustavo Tarrillo nunca dejó de representar ese vínculo con su tierra
de origen, al finalizar una entrevista que le hacen dice: “(…) los miles
de aficionados del Perú, y en particular a los de mi tierra Chiclayo, el cálido
saludo de un deportista que solo aspira a rendir más y mejor en obsequio de
ellos”, y su historia ya forma parte también de la memoria deportiva del
Dpto. de Lambayeque.
Hoy, al recordar su trayectoria, no solo se recuerda al arquero
que recibió el entrañable apelativo de “Tarro de Leche”, ni al jugador que defendió con
seguridad el arco del Mariscal Sucre FBC y de otros grandes equipos. Se
recuerda también al chiclayano que llevó consigo el recuerdo de su tierra y
que, desde el fútbol, dejó un nombre que merece permanecer en la memoria de las
nuevas generaciones.
SE HA CONSULTADO:
- Blog: Pelota de
trapo – Tarrillo, arquero con suerte, de José Carlos Serván Meza.
- Revista deportiva
“Sport”, del 24-5-47, N.º 116, y del 19-7-47, N.º 124.
- Revista “Equipo”,
del 26 de setiembre de 1947 # 13 y del 20 de agosto de 1948, N.º 59.
- Revista “Mundo
Deportivo” del 4 de noviembre de 1937 # 47.
- Consultas en
línea.
- RENIEC: Partida
de defunción.







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