OLMEDO QUIÑONES: EL RECIO
DEFENSA CHICLAYANO
Surgido de las entrañas de la cálida y gloriosa
tierra de Chiclayo, Olmedo Quiñones Suárez se convirtió en uno de los
defensores más respetados y emblemáticos del fútbol peruano. Desde los potreros
chiclayanos hasta los grandes escenarios nacionales, su nombre quedó grabado
como sinónimo de garra, solvencia y gallardía peruana.
Olmedo Quiñones Suárez nació en Chiclayo el 29 de
marzo de 1915, fruto del hogar formado por Pedro Quiñones y Gertrudis Suárez.
Inició su andar futbolístico en el balompié norteño vistiendo las camisetas del
White Star y del Boca Juniors de Chiclayo, dos de las instituciones más
tradicionales de la Liga Chiclayana de la época (1935–1936). Sus actuaciones de
gran firmeza en la defensa norteña despertaron rápidamente el interés de los
clubes de la capital.
Su periodo de mayor esplendor lo vivió con Universitario
de Deportes, club al que llegó en 1937 y donde militó hasta 1943. En la «U»
se afianzó como el back izquierdo titular indiscutible, formando una
recordada y sólida línea defensiva. Durante su estancia en el cuadro merengue
se consagró dos veces Campeón Nacional de Primera División: en 1939 y 1941.
Bajo la dirección técnica del entrenador inglés
Jack Greenwell, Universitario conquistó el título de 1939 desplegando un fútbol
imbatible. En aquel plantel campeón, Olmedo Quiñones fue pieza clave en la
alineación titular:
Arquero: Juan Honores, Defensa: Arturo Fernández (back
derecho) y Olmedo Quiñones (back izquierdo), Mediocampo (half line):
Augusto Villavicencio, Alfredo Biffi y Enrique Perales, Delantera: Willy
Velasco, Enrique Quiñones, Teodoro «Lolo» Fernández, César Socarraz y Alfredo
Alegre.
Entre sus actuaciones más memorables destaca la
victoria por 2-0 ante Sport Boys en noviembre de 1939, donde Olmedo frenó la
ofensiva rosada, y el electrizante triunfo por 5-3 sobre Sporting Tabaco (19 de
noviembre de 1939), encuentro en el que defendió la zaga mientras su hermano
Enrique atacaba por la banda.
El talento deportivo fue una marca distintiva en la
familia Quiñones Suárez. Su hermano menor, Enrique Quiñones, también fue
un destacado futbolista profesional chiclayano. A diferencia de otras historias
entre hermanos, Olmedo y Enrique compartieron vestuario en Universitario de
Deportes a finales de los años 30 y principios de los 40. Mientras Olmedo
imponía orden y temperamento en la zaga como back, Enrique aportaba
desequilibrio en el ataque como delantero. Ambos integraron las delegaciones
cremas en célebres giras por Chile y Sudamérica, alineando junto a figuras
legendarias como Teodoro «Lolo» Fernández.
A inicios de la década de 1940, tras la consecución
del campeonato de 1939, Olmedo tuvo que alejarse temporalmente del primer
equipo. Ante su ausencia, la directiva y el comando técnico le brindaron la
oportunidad al joven zaguero Andrés da Silva, quien cubrió la posición con
solvencia y cuyo juego aéreo lo llevó a consagrarse con el apodo de «El
Mariscal».
En 1944, Quiñones pasó a las filas del Sport
Boys del Callao, adueñándose de la zaga rosada gracias a su sobriedad
táctica y gran condición física. Sin embargo, en 1945 sufrió un duro revés:
durante un partido amistoso de preparación disputado en Paramonga antes de
iniciar el torneo oficial, sufrió una severa fractura de pierna. La gravedad de
la lesión, en una época con limitados avances en medicina deportiva, le impidió
jugar la temporada de 1945 y provocó su salida del club porteño.
Lejos de rendirse, fichó en 1946 por el Sporting
Tabaco, club tradicional del Rímac fundado en 1927. En el cuadro celeste
aportó su jerarquía y lectura táctica durante cuatro campañas, compensando la
pérdida de velocidad posterior a su lesión con un impecable juego aéreo y voz
de mando.
Un hito especial ocurrió el 5 de enero de 1947,
cuando Universitario visitó Chiclayo para medirse ante el Juan Aurich.
En aquel encuentro histórico, el Aurich se presentó reforzado con distinguidos
futbolistas chiclayanos que actuaban en la capital, entre ellos Olmedo
Quiñones, quien volvió a vestir la camiseta en su propia tierra natal ante el
aplauso de su gente.
Mantuvo su nivel competitivo hasta su retiro
definitivo en 1949, tras lo cual se dedicó a las actividades comerciales. Como
detalle histórico relevante, el Sporting Tabaco —club donde concluyó su
carrera— se transformó en diciembre de 1955 en el Club Sporting Cristal.
El 4 de junio de 1986, en el distrito de La
Victoria (Lima), Olmedo Quiñones Suárez partió a la inmortalidad. Sin embargo,
su legado perdura: el de un guerrero indomable que llevó con honor el temple,
la hidalguía y el orgullo de su querida tierra de Chiclayo a lo más alto del
fútbol peruano.
FUENTES CONSULTADAS:
- Revista Deportiva
Sport, N.º 113 (3 de mayo de 1947).
- RENIEC: Partida
de defunción de Olmedo Quiñones Suárez.
- Archivos e
investigaciones históricas del fútbol peruano en línea..










