sábado, 30 de mayo de 2026

CRONICA DEL "BARRIO DE LAS LATAS"; EL ARRABAL CHICLAYANO

 

CRONICA DEL “BARRIO DE LAS LATAS”; EL ARRABAL CHICLAYANO



Conocido en el siglo XIX como los “Terrenos de afuera” o de la “Forastería”, este sector ubicado en la antigua calle o acequia de “Míraloverde” fue dónde los afrodescendientes libertos inmigrantes de haciendas cercanas se asentaron en los márgenes del pueblo de Chiclayo.

El topónimo popular “Barrio de las latas” empezó a utilizarse en la última década del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX. Por los puertos de Eten y Pimentel llegaban al departamento manteca, kerosene, entre otros productos en grandes depósitos de hojalata y zinc que, al ser usado su contenido, dichos envases metálicos pasaban a ser chatarra y los habitantes de esta zona vieron en ellos un material de construcción gratuito, impermeable y resistente, siendo en ese momento cuando el paisaje visual de esa zona se transformó en un mosaico brillante, oxidado, de parches metálicos que el ingenio popular chiclayano dejó de llamar a “Miraloverde”, bautizándolo como el sector “Barrio de las latas”. Esta denominación en la segunda década del siglo XX fue madurando encontrando su espejo en lo cultural y nostálgico de una canción Rioplatense llamada “Del Barrio de las Latas” tango de Emilio Fresedo y música de Raul de los Hoyos, grabado en disco por Carlos Gardel en 1926: (“Del barrio de las latas/ se vino pa Corrientes/ con un par de alpargatas/ y pilchas indecentes…”). Con este tango, este sector consolidó dicho nombre para inmortalizarlo hasta su destrucción. Su uso (de las latas) se incrementó para las lluvias de 1925-26. A pesar de la variedad de materiales que se podría haber contado para levantar estas viviendas, respetaron la fisonomía local de techos planos obligados por ausencia de lluvias en casi todo el año a diferencia de los techos a dos aguas de la sierra, configurándose un paisaje urbano horizontal, grisáceo y caluroso.


El “Barrio de las latas” bajo el lente del “Higienismo”, estuvo asociado inevitablemente como foco de infección, tuberculosis y además de delincuencia, olvidándose que aquel barrio albergaba la fuerza de trabajo que movía la ciudad como lo era para el Mercado Central, los transportes y los servicios de Chiclayo (zapateros, estibadores, vendedores ambulantes, lavanderas, etc.).

Aquellos terrenos de la zona norte de Chiclayo, antiguamente eran conocidos como los terrenos de “Barrera” (Pertenecieron a la familia Barrera) Posteriormente se le denomina fundo “El Palmo” para posteriormente se reconocería a parte de esos terrenos como la “Quinta Barsallo” a la extensión de terreno de casi 40 hectáreas adquirido por el Sr. Belisario Barsallo.




La expropiación de este predio se da cuándo era alcalde el doctor Rogelio Llanos Barturen y su teniente alcalde era el Sr. Agustín Vallejo Zavala, en la década de 1940, para convertirse posteriormente en el proyecto que tomó el nombre de “Urbanización Municipal”.

La erradicación definitiva del “Barrio de las latas” ocurrió durante la gestión edil del Sr. Carlos Castañeda Iparraguirre en (1949-1951), fue quien decidió acelerar el ordenamiento urbano de la ciudad; el “Barrio de las latas” no sólo bloqueaba la expansión e interconexión de la Avenida Balta y Pedro Ruiz sino que las autoridades de la época bajo la mirada “Higienista” del Gobierno Central al mando del General Manuel A. Odría lo consideraba un foco de insalubridad y un baluarte de la delincuencia por la gran cantidad de chicherías y callejones que para esos años se había formado en toda la zona de la Pedro Ruiz entre la hoy Av. Balta y la calle Héroes Civiles.

Armado con tractores de la municipalidad y el apoyo de la fuerza pública, Castañeda Iparraguirre demolió y borró del mapa la choza de hojalata y quincha del “Barrio de las latas”, transformando así por completo la fisonomía de la antigua calle “Miraloverde” llamada ya Pedro Ruiz; extirpando un peligro higiénico y social y derrotando del principal baluarte del hampa local. Después de limpiar el terreno se dio paso a la expansión comercial y a la pavimentación moderna qué conectaría el centro con el norte de la ciudad. Las familias desalojadas de este barrio fueron trasladadas de inmediato a parte de los terrenos expropiados de la “Quinta Barsallo” ubicados pasando la acequia “Cois” Este nuevo asentamiento fue bautizado inicialmente como Barrio “27 de octubre” una fecha elegida políticamente para rendir homenaje al día del golpe de Estado o “Revolución Restauradora” que el general Manuel A. Odría había liderado en 1948.




Se comentaba que en este “Barrio de las latas” existió un callejón sumamente famoso en la tradición oral chiclayana bautizado popularmente como el “callejón del diablo”; se trataba de una callejuela estrecha y oscura y laberíntica techada con los restos de hojalata y zinc, los vecinos de la época alimentaban el mito de que a la media noche se aparecía un personaje de negro o que los ruidos metálicos eran ánimas en pena pero en realidad según se revelaría de este callejón, fue el escondite predilecto de perseguidos políticos (en los gobiernos de Sánchez Cerro y Benavides), de los desertores del Ejército quienes  encontraban en la solidaridad de los vecinos del barrio un refugio impenetrable para la policía.

                                                                              PLANO CHICLAYO 1938

Aunque este barrio era el símbolo de la precariedad habitacional, los chiclayanos de los años 30 y 40 solían decir con ironía que durante las noches de garúa intensa de la raras lluvias veraniegas el “Barrio de las latas” era el barrio más ruidoso y brillante de Chiclayo, al estar las casas techadas y cercadas enteramente con calaminas y latas de manteca o kerosene aplanadas, el impacto de las gotas de agua crecía tanto que se escuchaba a varias cuadras a la distancia llegando a competir con el bullicio de las jaranas y  ante el reflejo de las farolas de los pocos postes de alumbrado público sobre el metal mojado y oxidado le daba un aspecto plateado y brillante desde lejos, ganándose el apodo sarcástico de “El Palacio de hojalata”.

La anécdota cuenta que los propios vecinos ante la resignación de la mudanza humorísticamente en los camiones del municipio, los denominaron “Los parteros” porque decían que en cada viaje que hacían, nacía una nueva calle en el descampado, aquel éxodo masivo de las familias del “Barrio de las latas” cargando sus pertenencias fue el verdadero cordón umbilical que dio origen a la populosa urbanización “27 de octubre” que más tarde se convertiría en el hoy distrito de José Leonardo Ortiz.

El “Barrio de las latas” desapareció físicamente bajo los tractores de Castañeda Iparraguirre, para limpiar el terreno y construir el actual Mercado Modelo que se inauguró el 12 de marzo de 1960. Pero este nombre del barrio, quedó fijado para siempre en la jerga chiclayana como el sinónimo histórico de la resistencia y de ingenio popular.

                                                                         ESQUINA BALTA-PEDRO RUIZ,

                                                                      PARTE BAJA COLEGIO ROSARIO

La desaparición definitiva del “Barrio de las latas” a principios de la década de 1950, no fue solo un cambio de fisonomía urbana sino el reflejo de un Chiclayo que buscaba dejar atrás la precariedad de la posguerra para abrazar la modernidad. Aquellas viviendas surgidas de la necesidad y el ingenio popular, dieron el paso al asfalto y al cemento de los Gobiernos Municipales posteriores.

Al final, el estudio de este sector nos demuestra que la historia de la ciudad no se da solo desde sus grandes avenidas o monumentos sino desde aquellos márgenes habitacionales que aunque ya erradicados definieron el pulso social y el crecimiento de la urbe norteña como lo es Chiclayo.

SE HA CONSULTADO:

-Plano de 1928 de la zona “El Palmo”.(Archivo V.M.Boggiano F.)

-Archivo personal (Planos y fotografías).

-Datos sueltos del internet.

 

 


martes, 26 de mayo de 2026

LUIS NAVARRETE GUZMÁN Y EL AUGE MERCANTIL DE CHICLAYO (PRINCIPIOS DEL SIGLO XX)

 

LUIS NAVARRETE GUZMAN Y EL AUGE MERCANTIL DE CHICLAYO (PRINCIPIOS DEL SIGLO XX)



Chiclayo consolidó su posición en el norte peruano no por una fundación española si no por su vibrante actividad mercantil; este dinamismo se construyó gracias al impulso de visionarios del marketing que supieron leer las necesidades de la región y transformar el entorno económico.

Entre estas figuras destaca con luz propia el comerciante Luis Felipe Navarrete Guzmán, (Nacido en Lima en 1873, siendo sus padres Don José Navarrete y Doña Grimanesa Guzmán). Fue uno de los que contribuyó con el ritmo empresarial de la ciudad; dejando un legado de iniciativa privada y de visión de desarrollo, ya que entendió que para destacar en el saturado mercado chiclayano había que apelar a la inmediatez y la necesidad del día a día, sus anuncios en los periódicos locales no sólo listaban mercancías ofrecía soluciones antes de que el comprador las buscara.

                                                             VERANEANTES EN EL PUERTO DE ETEN

A través de su negocio y de la “Cooperativa Wizard”, Navarrete Guzmán se especializó en la importación directa de artículos desde los Estados Unidos; es decir su actividad comercial se enfocaba en poner al alcance de la creciente sociedad chiclayana, mercancías novedosas para la época las cuales incluían finas vajillas, vestimenta de verano, sombrillas, etc. Rompiendo el esquema de abastecimiento tradicional y cerrado. Navarrete no sólo vendía de manera directa, sino que organizaba sorteos periódicos entre los participantes y compradores de sus establecimientos, esta modalidad muy avanzada para la década de 1910, convirtió sus tiendas en puntos de alta concurrencia y expectativa pública. (Esquina Plaza Principal # 155 y calle Verónica # 86).

El diario “El Progreso” de Chiclayo de esos años mostraba en sus artículos, la campaña de suscripciones a su tienda y por la temporada de verano ofrecía artículos a los veraneantes. Navarrete fue uno de los pioneros en introducir el concepto de ventas por suscripción a plazos (como también lo aplicó la fotografía” América” de José Degola),  y el consumo cooperativo Asociativo en la región Lambayeque; logrando romper el esquema tradicional de compras al contado mediante una estrategia innovadora para la época: La democratización del acceso a bienes importados por parte de los ciudadanos de la clase media o de comerciantes menores a través de cuotas periódicas y organizadas. La población participaba en la adjudicación de por ejemplo calzado de cuero, ternos elegantes, vajillas finas, sombrías, alimentos, postales, etc. Dinamizando la economía chiclayana, previa a la Primera Guerra Mundial generando así una fuerte cultura de expectativa y lectura de avisos en los periódicos locales.

Su “Cooperativa Wizard” logró bajo una fuerte publicación de anuncios masivos firmados por él, extender los sorteos y suscripciones a la cooperativa hacia otras localidades interconectadas como Lambayeque, Ferreñafe, Monsefú, Eten, entre otros. Su conexión indirecta con el mundo de las imágenes impresas, aquellas postales comerciales y de recuerdo asociadas a su nombre y época, pues retrataban una intensa vida social y mostraban la infraestructura de la ciudad.

                                            POSTAL DE LA IGLESIA MATRIZ VENDIDA POR LUIS NAVARRETE

Para el verano de 1914 Navarrete realizó una campaña por la temporada “De Baños” o también se decía “El Tren de Baños” promocionando el servicio especial del ferrocarril que llevaba a la gente a la playa, convirtiéndose en un comerciante y promotor de estas temporadas estivales.

Aprovechando el “Tren de Baños”, la Compañía de Ferrocarril de Eten dividía sus pasajes en vagón de “Primera clase” (ocupados por las familias de la alta sociedad Chiclayana) Y vagones de “Segunda y Tercera clase” (Los cuales iban abarrotados por trabajadores, artesanos y pequeños comerciantes). Navarrete Guzmán se dio cuenta qué ese era el verdadero público objetivo para la Cooperativa “Wizard”; la emergente clase media que viajaba en los vagones económicos, pero sentían recelo de gastar sus ahorros en suscripciones de moda estadounidense. Esto le dio la idea de la estrategia de la “pasarela ferroviaria” contratando a un grupo de jóvenes chiclayanos de ambos sexos obsequiándoles los mejores calzados de cuero, trajes, vestidos traído de Estados Unidos con una sola condición, los jóvenes debía pasear de vagón en vagón por la segunda y tercera clase saludando efusivamente al pasajeros, entregando tarjetas informativas y permitiendo que la gente tocara la calidad de las telas y el cuero causando toda una revolución en el viaje diario del “Tren de baños”; convirtiendo un simple transporte en una experiencia aspiracional. Gracias a ello decenas de obreros y pequeños comerciantes de Chiclayo, Monsefú y otros lugares comenzaron a vestir con calzado y ropa americana; en lugar de ver las playas como una fuga de clientes se convirtió en el organizador y el principal proveedor de la temporada de verano.

                                         CHICLAYANOS CON LAS SOMBRILLAS DE LA COOP. "WIZARD"

Entre sus anécdotas podemos contar la de las sombrillas estancadas: A finales de 1913 mediante su famosa cooperativa “Wizard”, Navarrete Guzmán importó desde Estados Unidos un gigantesco lote de sombrillas y parasoles de seda fina para la temporada de playa de 1914. El negocio comenzó con el pie izquierdo, el invierno de 1913 se prolongó inusualmente en Lambayeque, los días grises continuaron hasta bien entrado diciembre y las familias retrasaron sus mudanzas a los balnearios de Eten y Pimentel; quedando así las sombrillas acumuladas en sus almacenes y nadie quería pagar las cuotas de la cooperativa por un artículo que no veían necesario. Navarrete Guzmán se las ingenio y utilizando la prensa local publicó anuncios alarmistas pero elegantes, advirtiendo a la población que los científicos internacionales pronosticaban para 1914 el verano más abrazador e inclemente del siglo, provocando que en menos de 2 semanas las familias abarrotaran la cooperativa para ponerse al día con sus cuotas y asegurar su sombrilla americana. Curiosamente aquel verano terminó siendo normal, pero Navarrete Guzmán logró vaciar sus almacenes. Estuvo casado con Filomena Arestegui, falleciendo un 26 de mayo de 1935 en la ciudad de Lima a los 62 años.

Hoy, cuando la dinámica del consumo masivo lo inunda todo, volver la mirada a estas primeras e ingeniosas redes de comercio nos recuerda que la identidad mercantil de Chiclayo se forjó con audacia, visión y ese persistente anhelo de progreso que aún resuena en sus calles.

SE HA CONSULTADO:

-Periódico “El Progreso” del 23 y 26 de diciembre de 1913.

-Datos diversos del internet.

-RENIEC: Partida de Defunción.

-Foto portada (archivo: V. M. Boggiano F.).


martes, 12 de mayo de 2026

TEATRO Y MAGIA EN CHICLAYO (1946)

 

TEATRO Y MAGIA EN CHICLAYO (1946)



La historia de Chiclayo no solo se conoce en los viejos libros o diarios sino también en los relatos de sobremesa, es así que a menudo el hilo conductor de una investigación histórica nace de una anécdota personal; en mi caso fue la memoria de mi madre la que abrió esa puerta.

Ella recordaba dos hitos que marcaron su juventud en Chiclayo: Su modesta pero entusiasta participación como extra en una obra teatral de Margarita Xirgú; por otro lado, el impacto visual de Richiardi Jr. quien con su famosa “Sierra eléctrica” trajo el misterio internacional a nuestra ciudad. Estos relatos son el punto de partida para explorar la huella biográfica que dejaron estos artistas que merecen ser documentados.



MARGARITA XIRGÚ: (Molins de Rey -Barcelona 1888/ Montevideo -Uruguay 1969).

Tras su éxito en Lima a inicios de 1946, la compañía de teatro de Margarita Xirgú se desplazó al norte entre febrero y marzo de ese mismo año. En esta gira la acompañaban figuras que luego transformarían el teatro peruano como Santiago Ontañón; estrenando entre otras “La casa de Bernarda Alba”, “Bodas de sangre” de Lorca y “El adefesio” de Rafael Alberdi. Se sabe que, en cada parada de la gira, se reunía con intelectuales locales; en Chiclayo esto habría incluido a figuras del periodismo y la cultura de la época.

Para aquel año de 1946 Margarita Xirgú, era una mujer de casi 60 años con una presencia imponente. Lo que más impactó de las funciones en la obra de teatro” La Casa de Bernarda Alba” en Chiclayo fue el choque cultural ya que ésta representaba el grito de libertad contra la opresión, el honor y las apariencias; la envidia, la represión sexual y el autoritarismo.

Se cuenta que al terminar las funciones en el teatro “Dos de Mayo” el público chiclayano no aplaudía de inmediato, había un silencio sepulcral de varios segundos antes de que estallara la ovación, la razón era que Chiclayo en los años 40 tenía una sociedad sumamente conservadora y católica, es decir, ver a una mujer como la Xirgú, vestida de negro riguroso interpretando a una madre que tiranizaba a sus hijas y que terminaba la obra gritando ¡Silencio! ¡Silencio he dicho! tras el suicidio de su hija menor, dejaba a la audiencia en estado de shock, el público local no estaba viendo sólo una obra de teatro sentía que estaba viendo por una cerradura la intimidad de muchas familias de la época.

                                       Escena de la obra teatral "La casa de Bernarda Alba"

En una de las noches de actuación, Margarita Xirgú al escuchar el murmullo y el ruido de las puertas de madera del “Dos de Mayo” abriéndose constantemente por los que llegaban tarde, detuvo la función en seco se quedó inmóvil con la mirada gélida característica de su personaje y esperó hasta que el último espectador se sentara y se hiciera el silencio; no dijo una palabra, pues su sola presencia impuso tal respeto que no se volvió a oír ni un suspiro en el resto de la temporada.

La historia oral también nos ha legado pasajes como: Su emoción al recorrer las calles de Chiclayo y las personas que la abordaban, conocían de la obra de García Lorca, ya que se leía mucho. En esos días, la colonia española residente en Chiclayo organizó un banquete de gala en su honor en donde uno de los platos fue el arroz con pato, preguntando luego con curiosidad que era ese sabor particular que no había sentido en Lima, le dijeron se llama “loche”, un producto milenario de la región, quedando fascinada con su sabor y fragancia.

Se sabe que en su paso por el norte Margarita Xirgú solía invitar a los jóvenes artistas y aficionados a los ensayos; es muy probable qué algún futuro referente del teatro chiclayano de décadas después haya tenido su primer contacto real con el teatro profesional gracias a esa apertura de la actriz, en una de esas sesiones se dice que les dio un consejo que quedó grabado en la memoria del teatro Lambayecano “En el teatro no se grita para que te oigan; Se siente para que te crean”.

El recuerdo de mi madre cobra un valor histórico especial al precisarse que la obra en la que participó como extra (asistente a un velorio, para ganarse su pase gratis) fue “La Casa de Bernarda Alba” pieza póstuma de Federico García Lorca.



EL MAGO RICHIARDI JR - (ALDO IZQUIERDO COLOSI): (Lima, 24 nov. 1923/ Rio de Janeiro-Brasil 5 set. 1985).

Sus actuaciones sobre magia tenían un estilo teatral y sangriento, sus shows no eran simples trucos, incluían baile y música; Se le recordaba por vestir frac impecable y tener una presencia escénica imponente. No era sólo mago era ilusionista, cantante, bailarín y actor de méritos excepcionales; su padre y abuelo fueron también magos.

Richiardi Jr. realizaba entre otros el truco a la vista con una sierra que hacía saliera lo que parecería ser sangre y vísceras de la persona cercenada; en Chiclayo como en otras ciudades se dice que hubo espectadores que sufrieron desmayos y que incluso se solicitó la presencia de médicos para atender a las personas impresionadas.

Richiardi Jr. solía abrir su show con su famoso acto de convertir agua en arroz, se cuenta que bromeaba con que el arroz era de la mejor calidad, de los valles de Lambayeque ganándose rápidamente la simpatía del público local antes de aterrorizarlos con sus actos de horror.

Richiardi Jr. no viajaba solo, lo acompañaba la “Compañía de grandes ilusiones y revistas” que incluía a la bailarina y coreógrafa Edith Colosi su hermana; durante sus días en Chiclayo realizaba breves intervenciones en “Radio Delcar” y a través del micrófono realizaba experimentos de telepatía donde pedía a los oyentes que pensarán en un número o un objeto para luego adivinarlo en la función de la noche, esto generaba gran asistencia al teatro. Su famosa “Sierra eléctrica” que parecía cortar a su asistente ante los ojos incrédulos del público era un despliegue de precisión y teatralidad que poco tenía que envidiar a las grandes salas de Nueva York o Londres. El desafío del Mago para aumentar la expectativa era que pedía si algún médico local quisiera subir al escenario para certificar que su asistente seguía con vida tras el corte podía hacerlo, ese retó corrió como pólvora por las calles de Chiclayo haciendo que las entradas se agotaran en tiempo récord por el morbo de ver si algún doctor chiclayano aceptaba el duelo contra la magia de Richiardi Jr.



Richiardi Jr. no sólo actuaba, él vivía su personaje de mago elegante incluso fuera del escenario; se dice que se le veía caminar solo por el Parque Principal con una pulcritud impecable manteniendo siempre ese aire de misterio que lo rodeaba.

Para terminar, diremos que la partida de estos dos gigantes dejó a Chiclayo envuelto en un aura de asombro que duró semanas; mientras la Xirgú seguía su rumbo, dejó tras de sí una nueva generación de entusiastas del teatro. Por otro lado, Richiardi Jr. se llevaba consigo los gritos y aplausos de una ciudad que por unas noches creyó en lo imposible.

Estos recuerdos de juventud de mi madre que hoy rescato, gracias a ellos podemos volver abrir el baúl y entender que nuestra identidad lambayecana también se construye con estos relatos de arte universal; porque en 1946 entre el drama Lorquiano y el ilusionismo más sofisticado Chiclayo demostró que su corazón cultural latía con la misma fuerza que en cualquier gran capital del mundo.

SE HA CONSULTADO:

- “Apuntes para el teatro de Lambayeque”- de José Arana Cuadra -Suplemento del diario “La Industria” de Chiclayo del 17 de febrero de 1977.

- “Los encantos de Margarita”- A Propósito de Nixa, del diario “La Industria” de Chiclayo del día 12-03-1995.

-Datos diversos del internet.

-Recuerdos familiares.