TEATRO Y MAGIA EN
CHICLAYO (1946)
La historia de Chiclayo no solo
se conoce en los viejos libros o diarios sino también en los relatos de
sobremesa, es así que a menudo el hilo conductor de una investigación histórica
nace de una anécdota personal; en mi caso fue la memoria de mi madre la que
abrió esa puerta.
Ella recordaba dos hitos que
marcaron su juventud en Chiclayo: Su modesta pero entusiasta participación como
extra en una obra teatral de Margarita Xirgú; por otro lado, el impacto visual
de Richiardi Jr. quien con su famosa “Sierra eléctrica” trajo el misterio
internacional a nuestra ciudad. Estos relatos son el punto de partida para
explorar la huella biográfica que dejaron estos artistas que merecen ser
documentados.
MARGARITA XIRGÚ: (Molins de
Rey -Barcelona 1888/ Montevideo -Uruguay 1969).
Tras su éxito en Lima a inicios
de 1946, la compañía de teatro de Margarita Xirgú se desplazó al norte entre
febrero y marzo de ese mismo año. En esta gira la acompañaban figuras que luego
transformarían el teatro peruano como Santiago Ontañón; estrenando entre otras “La
casa de Bernarda Alba”, “Bodas de sangre” de Lorca y “El adefesio” de Rafael
Alberdi. Se sabe que, en cada parada de la gira, se reunía con intelectuales
locales; en Chiclayo esto habría incluido a figuras del periodismo y la cultura
de la época.
Para aquel año de 1946 Margarita Xirgú,
era una mujer de casi 60 años con una presencia imponente. Lo que más impactó de
las funciones en la obra de teatro” La Casa de Bernarda Alba” en Chiclayo fue
el choque cultural ya que ésta representaba el grito de libertad contra la
opresión, el honor y las apariencias; la envidia, la represión sexual y el
autoritarismo.
Se cuenta que al terminar las
funciones en el teatro “Dos de Mayo” el público chiclayano no aplaudía de
inmediato, había un silencio sepulcral de varios segundos antes de que
estallara la ovación, la razón era que Chiclayo en los años 40 tenía una
sociedad sumamente conservadora y católica, es decir, ver a una mujer como la Xirgú,
vestida de negro riguroso interpretando a una madre que tiranizaba a sus hijas y
que terminaba la obra gritando ¡Silencio! ¡Silencio he dicho! tras el suicidio de
su hija menor, dejó a la audiencia en estado de shock, el público local no
estaba viendo sólo una obra de teatro sentían que estaba viendo por una
cerradura la intimidad de muchas familias de la época.
Escena de la obra teatral "La casa de Bernarda Alba"
En una de las noches de actuación,
Margarita Xirgú al escuchar el murmullo y el ruido de las puertas de madera del
“Dos de Mayo” abriéndose constantemente por los que llegaban tarde, detuvo la
función en seco se quedó inmóvil con la mirada gélida característica de su
personaje y esperó hasta que el último espectador se sentara y se hiciera el
silencio; no dijo una palabra, pues su sola presencia impuso tal respeto que no
se volvió a oír ni un suspiro en el resto de la temporada.
La historia oral también nos ha
legado pasajes como: Su emoción al recorrer las calles de Chiclayo y las
personas que la abordaban, conocían de la obra de García Lorca, ya que se leía
mucho. En esos días, la colonia española residente en Chiclayo organizó un
banquete de gala en su honor en donde uno de los platos fue el arroz con pato,
preguntando luego con curiosidad que era ese sabor particular que no había
sentido en Lima, le dijeron se llama “loche”, un producto milenario de la
región, quedando fascinada con su sabor y fragancia.
Se sabe que en su paso por el norte
Margarita Xirgú solía invitar a los jóvenes artistas y aficionados a los
ensayos; es muy probable qué algún futuro referente del teatro chiclayano de
décadas después haya tenido su primer contacto real con el teatro profesional gracias
a esa apertura de la actriz, en una de esas sesiones se dice que les dio un consejo
que quedó grabado en la memoria del teatro Lambayecano “En el teatro no se
grita para que te oigan; Se siente para que te crean”.
El recuerdo de mi madre cobra un
valor histórico especial al precisarse que la obra en la que participó como
extra (asistente a un velorio, para ganarse su pase gratis) fue “La Casa de
Bernarda Alba” pieza póstuma de Federico García Lorca.
EL MAGO RICHIARDI JR - (ALDO
IZQUIERDO COLOSI): (Lima, 24 nov. 1923/ Rio de Janeiro-Brasil 5 set. 1985).
Sus actuaciones sobre magia
tenían un estilo teatral y sangriento, sus shows no eran simples trucos, incluían
baile y música; Se le recordaba por vestir frac impecable y tener una presencia
escénica imponente. No era sólo mago era ilusionista, cantante, bailarín y
actor de méritos excepcionales; su padre y abuelo fueron también magos.
Richiardi Jr. realizaba entre
otros el truco a la vista con una sierra que hacía saliera lo que parecería ser
sangre y vísceras de la persona cercenada; en Chiclayo como en otras ciudades se
dice que hubo espectadores que sufrieron desmayos y que incluso se solicitó la
presencia de médicos para atender a las personas impresionadas.
Richiardi Jr. solía abrir su show
con su famoso acto de convertir agua en arroz, se cuenta que bromeaba con que
el arroz era de la mejor calidad, de los valles de Lambayeque ganándose
rápidamente la simpatía del público local antes de aterrorizarlos con sus actos
de horror.
Richiardi Jr. no viajaba solo, lo
acompañaba la “Compañía de grandes ilusiones y revistas” que incluía a la
bailarina y coreógrafa Edith Colosi su hermana; durante sus días en Chiclayo realizaba
breves intervenciones en “Radio Delcar” y a través del micrófono realizaba experimentos
de telepatía donde pedía a los oyentes que pensarán en un número o un objeto para
luego adivinarlo en la función de la noche, esto generaba gran asistencia al
teatro. Su famosa “Sierra eléctrica” que parecía cortar a su asistente ante los
ojos incrédulos del público era un despliegue de precisión y teatralidad que
poco tenía que envidiar a las grandes salas de Nueva York o Londres. El desafío
del Mago para aumentar la expectativa era que pedía si algún médico local quisiera
subir al escenario para certificar que su asistente seguía con vida tras el corte
podía hacerlo, ese retó corrió como pólvora por las calles de Chiclayo haciendo
que las entradas se agotaran en tiempo récord por el morbo de ver si algún
doctor chiclayano aceptaba el duelo contra la magia de Richiardi Jr.
Richiardi Jr. no sólo actuaba, él
vivía su personaje de mago elegante incluso fuera del escenario; se dice que se
le veía caminar solo por el Parque Principal con una pulcritud impecable manteniendo
siempre ese aire de misterio que lo rodeaba.
Para terminar, diremos que la
partida de estos dos gigantes dejó a Chiclayo envuelto en un aura de asombro que
duró semanas; mientras la Xirgú seguía su rumbo, dejó tras de sí una nueva
generación de entusiastas del teatro. Por otro lado, Richiardi Jr. se llevaba
consigo los gritos y aplausos de una ciudad que por unas noches creyó en lo
imposible.
Estos recuerdos de juventud de mi
madre que hoy rescato, gracias a ellos podemos volver abrir el baúl y entender que
nuestra identidad lambayecana también se construye con estos relatos de arte
universal; porque en 1946 entre el drama Lorquiano y el ilusionismo más
sofisticado Chiclayo demostró que su corazón cultural latía con la misma fuerza
que en cualquier gran capital del mundo.
SE HA CONSULTADO:
- “Apuntes para el teatro de
Lambayeque”- de José Arana Cuadra -Suplemento del diario “La Industria” de
Chiclayo del 17 de febrero de 1977.
- “Los encantos de Margarita”- A
Propósito de Nixa, del diario “La Industria” de Chiclayo del día 12-03-1995.
-Datos diversos del internet.
-Recuerdos familiares.




