TÓRTOLA VALENCIA: LA REVOLUCIÓN DE LA DANZA EN
CHICLAYO (1924)
Durante los años 20,
la mítica bailarina española Carmen Tórtola Valencia (Sevilla, 1882 –
Barcelona, 1955). se convirtió en un auténtico fenómeno cultural en el Perú. Si
bien sus hitos más masivos y documentados se concentraron en Lima —como su
famosa "Caravana Hindú" con dromedarios en los carnavales de 1922 o
su "Danza incaica" de 1925—, su impacto e influencia estética
resonaron en todo el norte peruano.
Conocida mundialmente como «La bailarina de los
pies desnudos» —título inmortalizado por el poeta Rubén Darío—, Tórtola no
fue una artista convencional de variedades, sino una iconoclasta, pionera de la
danza libre y símbolo universal de la liberación femenina.
- Primera visita
(1916):
Llegó al Perú en el marco de su primera gran gira sudamericana. Tuvo un éxito
rotundo en Lima, presentándose en los teatros más importantes de la
capital. En este viaje inicial su itinerario se concentró principalmente
en Lima.
- Segunda visita
(1921 - 1924):
Fue su estadía más apoteósica, larga y famosa. Llegó a finales de 1921
auspiciada directamente por grandes medios peruanos. Permaneció entrando y
saliendo del país durante casi tres años, usándolo como base de
operaciones. Fue en esta segunda gran visita donde realizó sus
espectáculos más icónicos (como la "Caravana Hindú" en los
carnavales de Lima de 1922).
· Una única gran gira norteña (1924):
Carmen Tórtola Valencia visitó la ciudad de Chiclayo una sola vez.
Ocurrió a mediados del año 1924, aprovechando su larguísima
estancia en el país. Tras paralizar Lima con sus extravagancias, la
artista emprendió un viaje hacia el norte del Perú para presentarse en
Trujillo, Chiclayo y Piura, atraída también por su naciente obsesión de
coleccionar huacos y piezas arqueológicas precolombinas. Su espectáculo en las
tablas chiclayanas bastó para dejar una marca imborrable en la moda y el estilo
de la juventud local.
· Gira (1925): Vuelve a Lima en una gira corta.
Algunas pocas jóvenes abandonaron el corsé rígido
por los vestidos de talle bajo, túnicas y telas fluidas; el cabello largo fue
cambiado por el corte garçonne (estilo bob), símbolo de
liberación femenina y los rostros limpios sustituidos por un maquillaje
dramático (ojos intensamente delineados, labios oscuros y el uso coqueto de
lunares postizos.
Se cuenta que el problema del “Teatro Dos de Mayo” era
el piso del escenario, esto puso en aprietos a don José María Cabrejos Pastor
que era el que alquilaba el local y al administrador que era el gordo Arbaiza,
contrataron un carpintero que cepilló y dejó en condiciones óptimas el
escenario para que bailara la artista. El punto de inflexión ocurrió en las
tablas del histórico Teatro de Chiclayo acostumbrado a veladas líricas
tradicionales o compañías teatrales conservadoras, el público local presenció
un espectáculo que desafiaba la moral de la época.
Tórtola Valencia salía a escena a bailar piezas
como La Serpiente o Salomé completamente descalza, con los
pies pintados de rojo y enjoyados. Sin embargo, para los círculos
artísticos y la juventud, la propuesta de Tórtola demostró que el cuerpo humano
no necesitaba de zapatillas de punta ni de corsés para transmitir la máxima
expresión del arte y la espiritualidad. Tórtola Valencia rechazaba
categóricamente el ballet académico. Su repertorio musical adaptaba grandes
composiciones clásicas y ritmos ancestrales para dar vida a su propia visión
coreográfica:
El impacto de la visita de Tórtola Valencia a
Lambayeque fue bidireccional. La artista no solo dejó una impronta en la moda y
las costumbres chiclayanas, sino que quedó profundamente obnubilada por el arte
precolombino del norte peruano. Tórtola dedicó sus días en Chiclayo a recorrer
la periferia y adquirir textiles y huacos de las culturas preincaicas.
La única visita de Carmen Tórtola Valencia a
Chiclayo no fue un simple episodio de la farándula de la época, sino una
auténtica revolución cultural. Al desafiar los dogmas de la danza tradicional y
las restricciones sociales impuestas a la mujer, «La bailarina de los pies
desnudos» encendió la llama del cambio en la juventud lambayecana. Su paso por
las tablas del Teatro Dos de Mayo dejó una marca imborrable.
SE HA CONSULTADO:
-La “Revista
Centenaria” de Chiclayo (1935).
- “A Propósito” por
Nixa: Recuerdo de Tórtola Valencia (3-4-1991); Los Dioses de Tórtola Valencia (5-4-1991).
-Revista "Variedades" de Lima (4-3-1922) # 731
-Consultas en línea.





















