martes, 9 de junio de 2026

BERTA SINGERMAN: LA VOZ POÉTICA QUE ENCENDIÓ CHICLAYO

 

BERTA SINGERMAN: LA VOZ POÉTICA QUE ENCENDIÓ CHICLAYO



La actriz de origen bielorruso Berta Singerman Begun (Bielorrusia 1901/ Buenos Aires-Argentina 1998), fue una cantante y actriz que realizó su carrera en Argentina, quien se dedicó a difundir la poesía en escena pues tenía un estilo de declamación que cautivaba al público en donde se presentara, reconocida por su voz única y su capacidad de transmitir emociones a través de la poesía.

Alcanzó fama internacional en la década de 1930 y 40 del siglo XX recorriendo America y Europa. Singerman no era una simple recitadora sus presentaciones eran verdaderos acontecimientos teatrales de masas. Era la época en que la poesía se vivía con fervor casi pasional, llenando teatros y plazas, dejando una huella imborrable en las sociedades locales.

Es en la década de 1940 que Chiclayo la recibió con la distinción que se le otorgaba a los más altos dignatario del arte; la trajo la Empresa Peruana Parlante, bajo la dirección del Sr. Jorge Carcovich para presentarse en el teatro Dos de Mayo. Esta artista movilizó a la bohemia local, a los círculos literarios y a los periodistas de los diarios de la época; en sus recitales resonaban con una fuerza dramática Impresionante las voces de Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Alfonsina Storni y Federico García Lorca entre otros.



Sus presentaciones solían registrar llenos absolutos con palcos abarrotados por las familias más representativas y plateas colmadas de estudiantes, maestros y amantes de las letras. Quienes la vieron en Chiclayo no solo escucharon poesía sino presenciaron un fenómeno físico; Singerman utilizaba todo su cuerpo, gestos dramáticos más el juego de luces que exigía para crear un ambiente de penumbra y misticismo, tenía una dicción perfecta que hasta en la última fila del Teatro Dos de Mayo se podía percibir el susurro más leve de un verso de amor o el grito trágico de una elegía.

No era raro que al terminar sus recitales (que fueron tres) el escenario quedará cubierto de flores y que la concurrencia la esperara a la salida del teatro para ovacionarla y acompañarla en caravana hasta el Hotel “Europa” de la calle Elías Aguirre donde estuvo hospedada. Su influencia fue tal que tras su Gira por Chiclayo se desató una auténtica fiebre por la declamación, inspirando a jóvenes locales a cultivar el arte de la oratoria poética y teatral.

Nuestro recordado Nicanor de la Fuente “Nixa” nos cuenta cómo fue su encuentro con ella ya que, como jefe de zona de la Empresa Peruana Parlante, se encargó de llevarla a cenar en el antiguo Club de la Unión en los altos de “Los Portales”, después de sus actuaciones, conversando diversos temas de arte, de poetas que había conocido etc.

El día de su partida a Piura estando en el vestíbulo del hotel “Europa” se encontró con varios personajes entre ellos con María Rosa Macedo Cánepa (Pisco 1909/ Lima 1991), la excelente autora de las obras narrativas “Ranchos de caña” (1941) y “Hombres de tierra adentro” (1948), Berta Singerman se la presentó y cuando ambos escucharon sus nombres se abrazaron con afecto, llamándolo poeta a Nixa, Interviniendo inmediatamente la Singerman preguntando: “¿Cómo no me ha dicho usted que es poeta? ¿Cómo usted que es tan gentil?, no me ha obsequiado sus libros, a lo que Nixa le responde: Yo pensaba en sus maletas abrumada de trajes y de compras hechas en cada lugar de sus pasajes; fue entonces que le entregué El libro de los tránsitos eternos, libro breve que ella guardó en su cartera junto con el lápiz labial y otros objetos femeninos. Recuerdo que me dijo: Lo leeré en el viaje, debió haber sido así porque poco después recibí una foto suya y una carta”.

                                                                        MARÍA ROSA MACEDO CÁNEPA

Se contaba que en una de sus noches de presentación, como era sabido existían imprevistos técnicos debido a las limitaciones de la Planta eléctrica local; la sala estaba abarrotada, el público contenía el aliento, Berta se encontraba en medio de una de sus interpretaciones más dramáticas y de fuerte carga social, un poema que recreaba la atmósfera asfixiante oscura y trágica de una mina:” ¡Abajo!....¡Mas abajo!../Donde la luz se olvida de que existe/donde la tierra es madre que no abraza/ donde el aire es un humo que envenena/y el sudor es el precio de la masa”.(Del poeta y periodista argentino José de España – Titulada: “La Mina”). Sucediéndose un apagón que sumó un efecto teatral perfecto a una obra que ya era oscura y conmovedora por sí misma, en algún otro espectáculo convencional esto habría significado el caos, murmullos o suspensión inmediata de la función, sin embargo, lo que ocurrió demostró el absoluto control hipnótico que Berta Singerman tenía sobre su auditorio, nadie se movió de su asiento, no hubo quejas, sólo se quedaron inmóviles subyugados por la voz que seguía resonando desde el escenario. Por su lado Berta, lejos de amedrentarse o detenerse a esperar que volviera la luz aprovechó la oscuridad como una perfecta escenografía natural, moduló su voz continuando su declamación, al notar el público que la artista continuaba recitando el poema, de manera espontánea y silenciosa empezaron a encender fósforos y encendedores desde sus asientos convirtiéndose así en un mar de docenas de pequeñas luces parpadeantes. Al terminar de recitar hubo unos segundos de silencio seguido por una de las ovaciones más largas y estruendosas que se recuerde en las crónicas teatrales de la región; la luz regresó poco después, pero para los asistentes ese accidente eléctrico convirtió una gran función en un recuerdo imborrable.


Uno de los efectos más curioso de su visita a Chiclayo fue la oleada de imitadoras y seguidoras que dejó a su paso, Durante el año en las actuaciones escolares o veladas literarias musicales se intentaba copiar la dicción, el dramatismo gestual y hasta la forma de vestir de Berta Singerman. Se apagaron los aplausos y pasaron las décadas, pero el paso de la gran Berta Singerman demostró que el público chiclayano poseía una sensibilidad universal; aquella voz que encendió la ciudad quedó grabada para siempre en la memoria de los lambayecanos, como el día en que la poesía misma bajó a caminar por sus calles estrechas.

SE HA CONSULTADO:

-Bertha Singerman: en “A Propósito” por NIXA en diario “La Industria” de Chiclayo del 24-10-2004

-Diario “La Crónica “de Lima del 14-08-1955  Suplemento Dominical “Reportajes con Radar” por Ernesto More. (Colección: V. M. Boggiano F.).

-Datos diversos del Internet.


lunes, 1 de junio de 2026

UN ESPAÑOL ENAMORADO DE CHICLAYO

 

UN ESPAÑOL ENAMORADO DE CHICLAYO


                                                                                       "EL MANGAS"

Corrían los inicios de la década de 1930 cuando llegó al Perú una cuadrilla bufa que recorría el país contagiando alegría. El destino quiso que hicieran sus presentaciones en Chiclayo, en la antigua Plaza de Toros de Don Francisco Cassareto, cuya entrada colindaba con la apacible Plazuela Elías Aguirre.

Hubo una época en que los cosos taurinos se colmaban de niños y adultos para presenciar un arte hoy casi extinto: el toreo cómico, el verdadero corazón de la fiesta popular. En el norte peruano, una figura brilló con luz propia: José Fernández García, conocido en el ruedo como "El Mangas". Este torero bufo de una gran estatura (casi 2 metros) no solo lidiaba toros con una maestría singular, sino que se adueñó por completo del afecto de una ciudad entera. Chiclayo lo adoptó de inmediato como a un hijo ilustre del humor y la picardía.

Al descubrir esta tierra de sol generoso y calles angostas, "El Mangas" sintió el eco de su lejana patria. Chiclayo lo hizo sentir en casa, y aquel suelo norteño se convirtió en su plaza definitiva. Nacido en Sevilla el 4 de septiembre de 1887 (sus padres fueron: Antonio Fernández y Concepción García), el torero decidió echar raíces profundas en el Perú. Se transformó en un chiclayano más cuando, alrededor de 1935, se unió para toda la vida con la señorita Luisa Olivera Piedra, unión de la cual nacieron sus dos amados hijos: José Antonio y Paul Gualberto.


                                        "EL MANGAS" JUNTO AL "EL VIZCAINO" Y CELESTINO CIEZA

La vida, sin embargo le pondría dificultades como fue que, en una corrida en Chota, pierde un ojo, pero la valla más alta se da en la década de 1940, cuando un trágico accidente automovilístico le arrebató un brazo, dañando severamente el cuerpo de aquel artista. Pero el hombre que tantas veces había hecho reír a la multitud se negó a ser vencido por la adversidad. Aferrado al amor de su familia y a su entrañable tierra adoptiva, se reinventó: al no poder volver a los ruedos, fundó la banda de músicos "El Mangastre" —una pícara variación de la famosa banda española "El Empastre" (Que era una banda cómico taurina musical que combinaba piezas musicales populares con parodias y el toreo cómico) para después convertirse en un respetado empresario taurino, organizando memorables corridas en las plazas de Chiclayo y Tumán durante los años 40 y 50 recordándosele por su vínculo con la época de oro de la Plaza de toros de Tuman y el ambiente taurino de Chiclayo, organizando también festivales taurinos en la plaza de Acho, existiendo una foto junto a Manolete.

                                                                  A SU LADO DE "MANOLETE" EN LIMA

Tenía una filosofía la cual estaba llena de optimismo: “¿Por qué maldecir la vida?......A mí me falta un brazo y un ojo y no me quejo ni digo naaaa!y si alguien quiere comprar el ojo y brazo que me queda, ay se lo vendo ¡Pa camina basta con los  - pies!”.Solía decir también: “¿Acaso solo el “parné” (dinero) puede procurarnos la felicidad? – y replicaba ¡También se vive alegre con los bolsillos rotos ¡”.

                                                    "EL MANGAS" JUNTO A VIOLETA PEREDA Y 
                                                             EL TORERO CHICLAYANO PACO CESPEDES

El 2 de enero de 1960, el viejo torero cerró los ojos por última vez en el hospital de las Mercedes de Chiclayo víctima de la bronconeumonía (Certificó su defunción el Dr. Juan de Dios Ruiz Murgueitio y testigos fueron dos personas ligadas a la tauromaquia como lo eran Amado Lora y César Quiñones). Se marchaba el hombre, pero nacía la leyenda local. Hoy, cuando la tarde cae y el sol de Chiclayo tiñe de oro sus calles, parece escucharse el eco de las risas antiguas y el compás de un pasodoble. José Fernández García, "El Mangas", demostró que no se es del lugar donde se nace, sino de la tierra donde se lucha, se ama y se deja el corazón. Sevilla le dio la vida, pero Chiclayo le dio la eternidad, guardando para siempre el recuerdo de aquel español que cambió los aplausos del viejo continente por el eterno romance con la Capital de la Amistad, jamás se le percibió un suspiro de nostalgia por su España querida al contrario repetía siempre su amor por Chiclayo.

SE HA CONSULTADO:

-Estampas Lambayecanas: “Sangre, Capotes y Estoques” por Alfonso Tello Marchena en “El Tiempo” de Piura del 12-02-1967.

-Entrevista y archivo de Héctor Bustamante Olivera (sobrino-nieto de “El Mangas”).

-Entrevista y archivo de Martín Cespedes L. (Hijo del torero Paco Céspedes)

-RENIEC: Partida de defunción.

 


sábado, 30 de mayo de 2026

CRONICA DEL "BARRIO DE LAS LATAS"; EL ARRABAL CHICLAYANO

 

CRONICA DEL “BARRIO DE LAS LATAS”; EL ARRABAL CHICLAYANO



Conocido en el siglo XIX como los “Terrenos de afuera” o de la “Forastería”, este sector ubicado en la antigua calle o acequia de “Míraloverde” fue dónde los afrodescendientes libertos inmigrantes de haciendas cercanas se asentaron en los márgenes del pueblo de Chiclayo.

El topónimo popular “Barrio de las latas” empezó a utilizarse en la última década del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX. Por los puertos de Eten y Pimentel llegaban al departamento manteca, kerosene, entre otros productos en grandes depósitos de hojalata y zinc que, al ser usado su contenido, dichos envases metálicos pasaban a ser chatarra y los habitantes de esta zona vieron en ellos un material de construcción gratuito, impermeable y resistente, siendo en ese momento cuando el paisaje visual de esa zona se transformó en un mosaico brillante, oxidado, de parches metálicos que el ingenio popular chiclayano dejó de llamar a “Miraloverde”, bautizándolo como el sector “Barrio de las latas”. Esta denominación en la segunda década del siglo XX fue madurando encontrando su espejo en lo cultural y nostálgico de una canción Rioplatense llamada “Del Barrio de las Latas” tango de Emilio Fresedo y música de Raul de los Hoyos, grabado en disco por Carlos Gardel en 1926: (“Del barrio de las latas/ se vino pa Corrientes/ con un par de alpargatas/ y pilchas indecentes…”). Con este tango, este sector consolidó dicho nombre para inmortalizarlo hasta su destrucción. Su uso (de las latas) se incrementó para las lluvias de 1925-26. A pesar de la variedad de materiales que se podría haber contado para levantar estas viviendas, respetaron la fisonomía local de techos planos obligados por ausencia de lluvias en casi todo el año a diferencia de los techos a dos aguas de la sierra, configurándose un paisaje urbano horizontal, grisáceo y caluroso.


El “Barrio de las latas” bajo el lente del “Higienismo”, estuvo asociado inevitablemente como foco de infección, tuberculosis y además de delincuencia, olvidándose que aquel barrio albergaba la fuerza de trabajo que movía la ciudad como lo era para el Mercado Central, los transportes y los servicios de Chiclayo (zapateros, estibadores, vendedores ambulantes, lavanderas, etc.).

Aquellos terrenos de la zona norte de Chiclayo, antiguamente eran conocidos como los terrenos de “Barrera” (Pertenecieron a la familia Barrera) Posteriormente se le denomina fundo “El Palmo” para posteriormente se reconocería a parte de esos terrenos como la “Quinta Barsallo” a la extensión de terreno de casi 40 hectáreas adquirido por el Sr. Belisario Barsallo.




La expropiación de este predio se da cuándo era alcalde el doctor Rogelio Llanos Barturen y su teniente alcalde era el Sr. Agustín Vallejo Zavala, en la década de 1940, para convertirse posteriormente en el proyecto que tomó el nombre de “Urbanización Municipal”.

La erradicación definitiva del “Barrio de las latas” ocurrió durante la gestión edil del Sr. Carlos Castañeda Iparraguirre en (1949-1951), fue quien decidió acelerar el ordenamiento urbano de la ciudad; el “Barrio de las latas” no sólo bloqueaba la expansión e interconexión de la Avenida Balta y Pedro Ruiz sino que las autoridades de la época bajo la mirada “Higienista” del Gobierno Central al mando del General Manuel A. Odría lo consideraba un foco de insalubridad y un baluarte de la delincuencia por la gran cantidad de chicherías y callejones que para esos años se había formado en toda la zona de la Pedro Ruiz entre la hoy Av. Balta y la calle Héroes Civiles.

Armado con tractores de la municipalidad y el apoyo de la fuerza pública, Castañeda Iparraguirre demolió y borró del mapa la choza de hojalata y quincha del “Barrio de las latas”, transformando así por completo la fisonomía de la antigua calle “Miraloverde” llamada ya Pedro Ruiz; extirpando un peligro higiénico y social y derrotando del principal baluarte del hampa local. Después de limpiar el terreno se dio paso a la expansión comercial y a la pavimentación moderna qué conectaría el centro con el norte de la ciudad. Las familias desalojadas de este barrio fueron trasladadas de inmediato a parte de los terrenos expropiados de la “Quinta Barsallo” ubicados pasando la acequia “Cois” Este nuevo asentamiento fue bautizado inicialmente como Barrio “27 de octubre” una fecha elegida políticamente para rendir homenaje al día del golpe de Estado o “Revolución Restauradora” que el general Manuel A. Odría había liderado en 1948.




Se comentaba que en este “Barrio de las latas” existió un callejón sumamente famoso en la tradición oral chiclayana bautizado popularmente como el “callejón del diablo”; se trataba de una callejuela estrecha y oscura y laberíntica techada con los restos de hojalata y zinc, los vecinos de la época alimentaban el mito de que a la media noche se aparecía un personaje de negro o que los ruidos metálicos eran ánimas en pena pero en realidad según se revelaría de este callejón, fue el escondite predilecto de perseguidos políticos (en los gobiernos de Sánchez Cerro y Benavides), de los desertores del Ejército quienes  encontraban en la solidaridad de los vecinos del barrio un refugio impenetrable para la policía.

                                                                              PLANO CHICLAYO 1938

Aunque este barrio era el símbolo de la precariedad habitacional, los chiclayanos de los años 30 y 40 solían decir con ironía que durante las noches de garúa intensa de la raras lluvias veraniegas el “Barrio de las latas” era el barrio más ruidoso y brillante de Chiclayo, al estar las casas techadas y cercadas enteramente con calaminas y latas de manteca o kerosene aplanadas, el impacto de las gotas de agua crecía tanto que se escuchaba a varias cuadras a la distancia llegando a competir con el bullicio de las jaranas y  ante el reflejo de las farolas de los pocos postes de alumbrado público sobre el metal mojado y oxidado le daba un aspecto plateado y brillante desde lejos, ganándose el apodo sarcástico de “El Palacio de hojalata”.

La anécdota cuenta que los propios vecinos ante la resignación de la mudanza humorísticamente en los camiones del municipio, los denominaron “Los parteros” porque decían que en cada viaje que hacían, nacía una nueva calle en el descampado, aquel éxodo masivo de las familias del “Barrio de las latas” cargando sus pertenencias fue el verdadero cordón umbilical que dio origen a la populosa urbanización “27 de octubre” que más tarde se convertiría en el hoy distrito de José Leonardo Ortiz.

El “Barrio de las latas” desapareció físicamente bajo los tractores de Castañeda Iparraguirre, para limpiar el terreno y construir el actual Mercado Modelo que se inauguró el 12 de marzo de 1960. Pero este nombre del barrio, quedó fijado para siempre en la jerga chiclayana como el sinónimo histórico de la resistencia y de ingenio popular.

                                                                         ESQUINA BALTA-PEDRO RUIZ,

                                                                      PARTE BAJA COLEGIO ROSARIO

La desaparición definitiva del “Barrio de las latas” a principios de la década de 1950, no fue solo un cambio de fisonomía urbana sino el reflejo de un Chiclayo que buscaba dejar atrás la precariedad de la posguerra para abrazar la modernidad. Aquellas viviendas surgidas de la necesidad y el ingenio popular, dieron el paso al asfalto y al cemento de los Gobiernos Municipales posteriores.

Al final, el estudio de este sector nos demuestra que la historia de la ciudad no se da solo desde sus grandes avenidas o monumentos sino desde aquellos márgenes habitacionales que aunque ya erradicados definieron el pulso social y el crecimiento de la urbe norteña como lo es Chiclayo.

SE HA CONSULTADO:

-Plano de 1928 de la zona “El Palmo”.(Archivo V.M.Boggiano F.)

-Archivo personal (Planos y fotografías).

-Datos sueltos del internet.

 

 


martes, 26 de mayo de 2026

LUIS NAVARRETE GUZMÁN Y EL AUGE MERCANTIL DE CHICLAYO (PRINCIPIOS DEL SIGLO XX)

 

LUIS NAVARRETE GUZMAN Y EL AUGE MERCANTIL DE CHICLAYO (PRINCIPIOS DEL SIGLO XX)



Chiclayo consolidó su posición en el norte peruano no por una fundación española si no por su vibrante actividad mercantil; este dinamismo se construyó gracias al impulso de visionarios del marketing que supieron leer las necesidades de la región y transformar el entorno económico.

Entre estas figuras destaca con luz propia el comerciante Luis Felipe Navarrete Guzmán, (Nacido en Lima en 1873, siendo sus padres Don José Navarrete y Doña Grimanesa Guzmán). Fue uno de los que contribuyó con el ritmo empresarial de la ciudad; dejando un legado de iniciativa privada y de visión de desarrollo, ya que entendió que para destacar en el saturado mercado chiclayano había que apelar a la inmediatez y la necesidad del día a día, sus anuncios en los periódicos locales no sólo listaban mercancías ofrecía soluciones antes de que el comprador las buscara.

                                                             VERANEANTES EN EL PUERTO DE ETEN

A través de su negocio y de la “Cooperativa Wizard”, Navarrete Guzmán se especializó en la importación directa de artículos desde los Estados Unidos; es decir su actividad comercial se enfocaba en poner al alcance de la creciente sociedad chiclayana, mercancías novedosas para la época las cuales incluían finas vajillas, vestimenta de verano, sombrillas, etc. Rompiendo el esquema de abastecimiento tradicional y cerrado. Navarrete no sólo vendía de manera directa, sino que organizaba sorteos periódicos entre los participantes y compradores de sus establecimientos, esta modalidad muy avanzada para la década de 1910, convirtió sus tiendas en puntos de alta concurrencia y expectativa pública. (Esquina Plaza Principal # 155 y calle Verónica # 86).

El diario “El Progreso” de Chiclayo de esos años mostraba en sus artículos, la campaña de suscripciones a su tienda y por la temporada de verano ofrecía artículos a los veraneantes. Navarrete fue uno de los pioneros en introducir el concepto de ventas por suscripción a plazos (como también lo aplicó la fotografía” América” de José Degola),  y el consumo cooperativo Asociativo en la región Lambayeque; logrando romper el esquema tradicional de compras al contado mediante una estrategia innovadora para la época: La democratización del acceso a bienes importados por parte de los ciudadanos de la clase media o de comerciantes menores a través de cuotas periódicas y organizadas. La población participaba en la adjudicación de por ejemplo calzado de cuero, ternos elegantes, vajillas finas, sombrías, alimentos, postales, etc. Dinamizando la economía chiclayana, previa a la Primera Guerra Mundial generando así una fuerte cultura de expectativa y lectura de avisos en los periódicos locales.

Su “Cooperativa Wizard” logró bajo una fuerte publicación de anuncios masivos firmados por él, extender los sorteos y suscripciones a la cooperativa hacia otras localidades interconectadas como Lambayeque, Ferreñafe, Monsefú, Eten, entre otros. Su conexión indirecta con el mundo de las imágenes impresas, aquellas postales comerciales y de recuerdo asociadas a su nombre y época, pues retrataban una intensa vida social y mostraban la infraestructura de la ciudad.

                                            POSTAL DE LA IGLESIA MATRIZ VENDIDA POR LUIS NAVARRETE

Para el verano de 1914 Navarrete realizó una campaña por la temporada “De Baños” o también se decía “El Tren de Baños” promocionando el servicio especial del ferrocarril que llevaba a la gente a la playa, convirtiéndose en un comerciante y promotor de estas temporadas estivales.

Aprovechando el “Tren de Baños”, la Compañía de Ferrocarril de Eten dividía sus pasajes en vagón de “Primera clase” (ocupados por las familias de la alta sociedad Chiclayana) Y vagones de “Segunda y Tercera clase” (Los cuales iban abarrotados por trabajadores, artesanos y pequeños comerciantes). Navarrete Guzmán se dio cuenta qué ese era el verdadero público objetivo para la Cooperativa “Wizard”; la emergente clase media que viajaba en los vagones económicos, pero sentían recelo de gastar sus ahorros en suscripciones de moda estadounidense. Esto le dio la idea de la estrategia de la “pasarela ferroviaria” contratando a un grupo de jóvenes chiclayanos de ambos sexos obsequiándoles los mejores calzados de cuero, trajes, vestidos traído de Estados Unidos con una sola condición, los jóvenes debía pasear de vagón en vagón por la segunda y tercera clase saludando efusivamente al pasajeros, entregando tarjetas informativas y permitiendo que la gente tocara la calidad de las telas y el cuero causando toda una revolución en el viaje diario del “Tren de baños”; convirtiendo un simple transporte en una experiencia aspiracional. Gracias a ello decenas de obreros y pequeños comerciantes de Chiclayo, Monsefú y otros lugares comenzaron a vestir con calzado y ropa americana; en lugar de ver las playas como una fuga de clientes se convirtió en el organizador y el principal proveedor de la temporada de verano.

                                         CHICLAYANOS CON LAS SOMBRILLAS DE LA COOP. "WIZARD"

Entre sus anécdotas podemos contar la de las sombrillas estancadas: A finales de 1913 mediante su famosa cooperativa “Wizard”, Navarrete Guzmán importó desde Estados Unidos un gigantesco lote de sombrillas y parasoles de seda fina para la temporada de playa de 1914. El negocio comenzó con el pie izquierdo, el invierno de 1913 se prolongó inusualmente en Lambayeque, los días grises continuaron hasta bien entrado diciembre y las familias retrasaron sus mudanzas a los balnearios de Eten y Pimentel; quedando así las sombrillas acumuladas en sus almacenes y nadie quería pagar las cuotas de la cooperativa por un artículo que no veían necesario. Navarrete Guzmán se las ingenio y utilizando la prensa local publicó anuncios alarmistas pero elegantes, advirtiendo a la población que los científicos internacionales pronosticaban para 1914 el verano más abrazador e inclemente del siglo, provocando que en menos de 2 semanas las familias abarrotaran la cooperativa para ponerse al día con sus cuotas y asegurar su sombrilla americana. Curiosamente aquel verano terminó siendo normal, pero Navarrete Guzmán logró vaciar sus almacenes. Estuvo casado con Filomena Arestegui, falleciendo un 26 de mayo de 1935 en la ciudad de Lima a los 62 años.

Hoy, cuando la dinámica del consumo masivo lo inunda todo, volver la mirada a estas primeras e ingeniosas redes de comercio nos recuerda que la identidad mercantil de Chiclayo se forjó con audacia, visión y ese persistente anhelo de progreso que aún resuena en sus calles.

SE HA CONSULTADO:

-Periódico “El Progreso” del 23 y 26 de diciembre de 1913.

-Datos diversos del internet.

-RENIEC: Partida de Defunción.

-Foto portada (archivo: V. M. Boggiano F.).


martes, 12 de mayo de 2026

TEATRO Y MAGIA EN CHICLAYO (1946)

 

TEATRO Y MAGIA EN CHICLAYO (1946)



La historia de Chiclayo no solo se conoce en los viejos libros o diarios sino también en los relatos de sobremesa, es así que a menudo el hilo conductor de una investigación histórica nace de una anécdota personal; en mi caso fue la memoria de mi madre la que abrió esa puerta.

Ella recordaba dos hitos que marcaron su juventud en Chiclayo: Su modesta pero entusiasta participación como extra en una obra teatral de Margarita Xirgú; por otro lado, el impacto visual de Richiardi Jr. quien con su famosa “Sierra eléctrica” trajo el misterio internacional a nuestra ciudad. Estos relatos son el punto de partida para explorar la huella biográfica que dejaron estos artistas que merecen ser documentados.



MARGARITA XIRGÚ: (Molins de Rey -Barcelona 1888/ Montevideo -Uruguay 1969).

Tras su éxito en Lima a inicios de 1946, la compañía de teatro de Margarita Xirgú se desplazó al norte entre febrero y marzo de ese mismo año. En esta gira la acompañaban figuras que luego transformarían el teatro peruano como Santiago Ontañón; estrenando entre otras “La casa de Bernarda Alba”, “Bodas de sangre” de Lorca y “El adefesio” de Rafael Alberdi. Se sabe que, en cada parada de la gira, se reunía con intelectuales locales; en Chiclayo esto habría incluido a figuras del periodismo y la cultura de la época.

Para aquel año de 1946 Margarita Xirgú, era una mujer de casi 60 años con una presencia imponente. Lo que más impactó de las funciones en la obra de teatro” La Casa de Bernarda Alba” en Chiclayo fue el choque cultural ya que ésta representaba el grito de libertad contra la opresión, el honor y las apariencias; la envidia, la represión sexual y el autoritarismo.

Se cuenta que al terminar las funciones en el teatro “Dos de Mayo” el público chiclayano no aplaudía de inmediato, había un silencio sepulcral de varios segundos antes de que estallara la ovación, la razón era que Chiclayo en los años 40 tenía una sociedad sumamente conservadora y católica, es decir, ver a una mujer como la Xirgú, vestida de negro riguroso interpretando a una madre que tiranizaba a sus hijas y que terminaba la obra gritando ¡Silencio! ¡Silencio he dicho! tras el suicidio de su hija menor, dejaba a la audiencia en estado de shock, el público local no estaba viendo sólo una obra de teatro sentía que estaba viendo por una cerradura la intimidad de muchas familias de la época.

                                       Escena de la obra teatral "La casa de Bernarda Alba"

En una de las noches de actuación, Margarita Xirgú al escuchar el murmullo y el ruido de las puertas de madera del “Dos de Mayo” abriéndose constantemente por los que llegaban tarde, detuvo la función en seco se quedó inmóvil con la mirada gélida característica de su personaje y esperó hasta que el último espectador se sentara y se hiciera el silencio; no dijo una palabra, pues su sola presencia impuso tal respeto que no se volvió a oír ni un suspiro en el resto de la temporada.

La historia oral también nos ha legado pasajes como: Su emoción al recorrer las calles de Chiclayo y las personas que la abordaban, conocían de la obra de García Lorca, ya que se leía mucho. En esos días, la colonia española residente en Chiclayo organizó un banquete de gala en su honor en donde uno de los platos fue el arroz con pato, preguntando luego con curiosidad que era ese sabor particular que no había sentido en Lima, le dijeron se llama “loche”, un producto milenario de la región, quedando fascinada con su sabor y fragancia.

Se sabe que en su paso por el norte Margarita Xirgú solía invitar a los jóvenes artistas y aficionados a los ensayos; es muy probable qué algún futuro referente del teatro chiclayano de décadas después haya tenido su primer contacto real con el teatro profesional gracias a esa apertura de la actriz, en una de esas sesiones se dice que les dio un consejo que quedó grabado en la memoria del teatro Lambayecano “En el teatro no se grita para que te oigan; Se siente para que te crean”.

El recuerdo de mi madre cobra un valor histórico especial al precisarse que la obra en la que participó como extra (asistente a un velorio, para ganarse su pase gratis) fue “La Casa de Bernarda Alba” pieza póstuma de Federico García Lorca.



EL MAGO RICHIARDI JR - (ALDO IZQUIERDO COLOSI): (Lima, 24 nov. 1923/ Rio de Janeiro-Brasil 5 set. 1985).

Sus actuaciones sobre magia tenían un estilo teatral y sangriento, sus shows no eran simples trucos, incluían baile y música; Se le recordaba por vestir frac impecable y tener una presencia escénica imponente. No era sólo mago era ilusionista, cantante, bailarín y actor de méritos excepcionales; su padre y abuelo fueron también magos.

Richiardi Jr. realizaba entre otros el truco a la vista con una sierra que hacía saliera lo que parecería ser sangre y vísceras de la persona cercenada; en Chiclayo como en otras ciudades se dice que hubo espectadores que sufrieron desmayos y que incluso se solicitó la presencia de médicos para atender a las personas impresionadas.

Richiardi Jr. solía abrir su show con su famoso acto de convertir agua en arroz, se cuenta que bromeaba con que el arroz era de la mejor calidad, de los valles de Lambayeque ganándose rápidamente la simpatía del público local antes de aterrorizarlos con sus actos de horror.

Richiardi Jr. no viajaba solo, lo acompañaba la “Compañía de grandes ilusiones y revistas” que incluía a la bailarina y coreógrafa Edith Colosi su hermana; durante sus días en Chiclayo realizaba breves intervenciones en “Radio Delcar” y a través del micrófono realizaba experimentos de telepatía donde pedía a los oyentes que pensarán en un número o un objeto para luego adivinarlo en la función de la noche, esto generaba gran asistencia al teatro. Su famosa “Sierra eléctrica” que parecía cortar a su asistente ante los ojos incrédulos del público era un despliegue de precisión y teatralidad que poco tenía que envidiar a las grandes salas de Nueva York o Londres. El desafío del Mago para aumentar la expectativa era que pedía si algún médico local quisiera subir al escenario para certificar que su asistente seguía con vida tras el corte podía hacerlo, ese retó corrió como pólvora por las calles de Chiclayo haciendo que las entradas se agotaran en tiempo récord por el morbo de ver si algún doctor chiclayano aceptaba el duelo contra la magia de Richiardi Jr.



Richiardi Jr. no sólo actuaba, él vivía su personaje de mago elegante incluso fuera del escenario; se dice que se le veía caminar solo por el Parque Principal con una pulcritud impecable manteniendo siempre ese aire de misterio que lo rodeaba.

Para terminar, diremos que la partida de estos dos gigantes dejó a Chiclayo envuelto en un aura de asombro que duró semanas; mientras la Xirgú seguía su rumbo, dejó tras de sí una nueva generación de entusiastas del teatro. Por otro lado, Richiardi Jr. se llevaba consigo los gritos y aplausos de una ciudad que por unas noches creyó en lo imposible.

Estos recuerdos de juventud de mi madre que hoy rescato, gracias a ellos podemos volver abrir el baúl y entender que nuestra identidad lambayecana también se construye con estos relatos de arte universal; porque en 1946 entre el drama Lorquiano y el ilusionismo más sofisticado Chiclayo demostró que su corazón cultural latía con la misma fuerza que en cualquier gran capital del mundo.

SE HA CONSULTADO:

- “Apuntes para el teatro de Lambayeque”- de José Arana Cuadra -Suplemento del diario “La Industria” de Chiclayo del 17 de febrero de 1977.

- “Los encantos de Margarita”- A Propósito de Nixa, del diario “La Industria” de Chiclayo del día 12-03-1995.

-Datos diversos del internet.

-Recuerdos familiares.


martes, 28 de abril de 2026

MANUEL BERNARDINO PÉREZ: UN PERSONAJE DE PACORA

 

MANUEL BERNARDINO PEREZ: UN PERSONAJE DE PACORA





Don Manuel Bernardino Pérez Ugaz, nace en el pueblo de Pacora en 1856; hijo de José Bernardino Pérez y Manuela Ugaz. Hace sus primeros estudios en su pueblo natal para luego pasar en 1866 a estudiar al Colegio Nacional de San José de Chiclayo.

Luego en 1871 se traslada a Lima, estudiando en el colegio gratuito de Instrucción Media establecido por la Sociedad de “Colaboradores de la Instrucción” que dirigía el señor Cesáreo Chacaltana Reyes (hermano del Dr. Pedro Pablo Chacaltana quien desarrolló su vida profesional, institucional y social en Chiclayo).

Al año siguiente ingresa a la Facultad de Letras de la UNMSM, optando años después el grado de Bachiller en Jurisprudencia asumiendo un cargo de auxiliar en la oficina legal de la Sociedad de Beneficencia Pública de Lima.

Al declarar la guerra Chile al Perú, se incorporó a la División de la Reserva integrada básicamente por la juventud universitaria, asistiendo a la Batalla de Miraflores. Tras la derrota, volvió a sus tareas cotidiana, como el dictado de clases en la Universidad ya los menesteres forenses.

Se adhirió al Partido Civil en la campaña electoral de 1886, saliendo como diputado por Lambayeque en la que destacó su figura campechana, siendo festejada sus intervenciones socarronas. Don Manuel Bernardino Pérez usaba los temas picarescos de la literatura española para neutralizar la elocuencia de sus adversarios políticos, siendo aplaudido por la aristocracia civilista; halagado además en su vanidad por los fáciles afectos de algunas coristas de zarzuela a las que cortejaba alegremente. También fue elegido Senador por Lambayeque entre 1896 y 1906.

Para 1916 volvió a la Cámara de Diputados y dos años después, a esas alturas de su vida contrajo matrimonio con la joven Angela Castillo.



Con el golpe de Leguía y el cierre del Congreso, tuvo que por Ley del Congreso pasar al retiro de la docencia universitaria hasta el 26 de febrero de 1922 que fallece. Fue un político que estuvo más tiempo en el Parlamento del Perú. Tuvo iniciativas entre otras para reformar la legislación civil y para la codificación de las leyes.

Fue uno de los personajes mas “pintorescos” de la vida política de finales del siglo XIX, cuando Augusto B. Leguía empezó a mostrar tendencias autoritarias, Pérez no dudó en enfrentarse a los seguidores del “leguiísmo” en el Senado.

Se le conoció con el apodo de “El filósofo de la alegría” ya que destacaba por su sentido del humor en momentos de crisis política; también como el “Burro” Pérez en los pasillos de la Universidad de San Marcos.

El solía utilizar su origen para marcar distancia con la aristocracia limeña mas acartonada, utilizaba las costumbres del norte para criticar la sofisticación artificial de la élite limeña, cuando alguien presumía de linajes europeos, él solía responder con alguna anécdota de Pacora o de la gastronomía lambayecana elevando lo rural al nivel de los cultos.

A opinión de personajes de la época, lo que dijeron:

Jorge Basadre: Un político que usaba la alegría como herramienta democrática

Abelardo Gamarra: Un maestro de la crónica criolla y la defensa de lo popular.

José Carlos Mariátegui: Un exponente genuino (aunque romántico) de la bohemia política del siglo XIX.

Abrahan Valdelomar: Un precursor de la identidad provinciana con estilo y audacia.

Ricardo Palma: El ingenio más agudo y auténtico de la bohemia limeña.

En cierta ocasión en un debate parlamentario quisieron utilizar su origen para desmerecerlo, sugiriendo que un hombre de un pueblo tan pequeño como Pacora no tenía la altura para discutir los grandes temas nacionales; Pérez lejos de ofenderse respondió con su característica chispa: “Señores, es verdad que vengo de Pacora, un pueblo donde el sol calienta el alma y la alegría es el pan de cada día. Si mi estilo les parece rústico, es porque prefiero el aire puro de mis valles al aire viciado de las intrigas de palacio. En Pacora aprendimos que la verdad no necesita de pelucas ni de latines para ser entendida”.



En su retórica, tenía la capacidad de comparar las instituciones de Lima con elementos de su pueblo: Si un edificio publico estaba en mal estado decía “estaba mas abandonado que el camino a Pacora en tiempo de lluvias”; si un político era muy testarudo, comentaba que “tenía la cabeza mas dura que un cántaro de barro lambayecano”. En sus escritos solía decir que la política del País necesitaba “un buen sudado de pescado” para recuperar el juicio, utilizando la gastronomía de su región como una metáfora de salud y sentido común.

Uno de sus enfrentamientos más constantes era contra los políticos limeños que presumían linajes coloniales; en una ocasión respondió en un periódico a un parlamentario de apellido ilustre: “El colega se jacta de que sus abuelos vinieron con los conquistadores. Yo, en cambio, solo puedo jactarme de que mis padres eran de Pacora. La diferencia es que mis antepasados no vinieron a quitarle nada a nadie, sino a sembrar lo que hoy me permite reírme de los que creen que la inteligencia se hereda por el escudo de armas”.

Genio y figura hasta la sepultura, Manuel Bernardino Pérez pasó a la historia como el pacorano que conquistó la capital con la palabra, que la chispa es muchas veces, la forma mas valiente de decir la verdad.

SE HA CONSULTADO:

-Revista Histórica: Tomo XXIX 1966.

-Parlamentarios del Perú Contemporáneo 1904- 1921 por  Neptalí Benvenutto (1921).

-Literatura Peruana del siglo XIX de Alberto Varillas Montenegro PUCP (1992).

-Revista "Hogar" del 8 de abril de 1921 - Año 2 # 65

-Datos sueltos obtenidos del internet.

jueves, 23 de abril de 2026

UN CHICLAYANO: DIBUJANTE, CANTANTE Y ACTOR (DÉCADAS DE 1950 Y 1960)

 

UN CHICLAYANO: DIBUJANTE, CANTANTE Y ACTOR (DÉCADAS DE 1950 Y 1960)



Dentro del inmenso patrimonio cultural y artístico que contamos en nuestro departamento de Lambayeque y que está sepultado en el olvido, se encuentra entre uno de ellos el chiclayano Luis Baltazar País de la Oliva, nacido el 8 de enero de 1934, habiendo sido sus padres: el motupano Julio País y la chiclayana María Antonieta de la Oliva.

Luis Baltazar (como así se le conoció en el mundo artístico), estudió primaria en el Colegio Nacional “San José” de Chiclayo y su secundaria en el colegio “Santa Isabel” de Huancayo; pasando luego a estudiar Derecho en la Universidad Mayor de San Marcos.

Se inicia como dibujante a raíz de un concurso convocado por el diario “Ultima Hora” para una serie de tiras cómicas, saliendo entre 500 participantes cinco ganadores: “Serrucho”, “Chabuca” (con la que se presentó al concurso), “Sampietri”; además “Boquellanta” y “Cadena de oro” que tuvieron corta existencia.



La tira cómica “Chabuca” es la más recordada hasta hoy día (Tira festiva de aventuras románticas y diálogos irónicos) pero no podemos dejar de mencionar a “Angelitos” (Inspirado en las travesuras de sus hermanos menores; la revista “América” de Nueva York la elogió señalando la acuciosidad y el talento del autor), “Picaflor”(el galancito que se pasaba la vida cortejando novias), “El Agente 000” (Fue una parodia a James Bond), tiras aparecidas en los diarios: “Ultima Hora”, “La Prensa” (2), “El Comercio” respectivamente. Además de su personaje “Ñustita” que comenzó a publicarse en la revista “Ñusta” en abril de 1958.

                                                      TIRA CÓMICA "PICAFLOR"




En su faceta como cantante y compositor podemos decir que Luis Baltazar fue un artista sencillo, de perfil bajo y poco afecto a la publicidad. De buen timbre de voz lírica. Con la Sonora de Lucho Macedo (Considerada la primera gran sonora del Perú) graba en los estudios del sello MAG; actuó con mucho éxito en las emisoras de radio en Lima como “Radio Victoria”; de buena presencia, tenía un “jale” especial entre las muchachas admiradoras de su canto; uno de sus mayores éxitos fue el bolero “Te Adoro”. Como compositor tiene el tema “El Amor de mi vida” grabado con la Orquesta de Eulogio Molina para el sello “Odeón” en un 45 rpm. en 1966; “Amor sublime” una composición que dedicó a su madre, grabada en 1968 con el sello “El Virrey” con el acompañamiento de Otto de Rojas y su Orquesta; en el otro lado del disco 45 rpm la canción “El Rey de la risa” en homenaje a Mario Moreno “Cantinflas”. También actuó en las noches en el “Embassy” al lado de artistas famosos que visitaban Lima, integrando además en grupos de gira artística por el interior de la patria.

La balada de Alicia Maguiña “Al Cristo Morado” en la interpretación de Luis Baltazar es la más recordada por tener un registro de barítono o “voz lírica” muy elegante y acentuaba ese aire de “canción melódica” o balada de salón.


Al llegar la televisión, fue modelo y pensando en el futuro estudió teatro, trabajando también como vendedor de publicidad para Panamericana Televisión, estando entre esos vendedores el jugador Toto Terry. Retorna a la TV estrenando un bolero rítmico llamado “Chabuca”. Es a partir de allí que comienza a ganar notoriedad y es requerido para actuar en una película peruana-venezolana-mexicana.

Como actor, participa en la película “El tesoro de Atahualpa” (1968), compartiendo elenco con actores peruanos como Nancy Vidalón, Carlos Tuccio y Ricardo Tosso. El director de este film fue el uruguayo Vicente Oroná y las actuaciones de renombrados artistas como José Elías Moreno, Ana Luisa Pellufo, Fernando y Mario Almada entre otros. Filmada en la selva con la participación de indígenas ashánincas y el apoyo de la FAP y Guardia Civil (resaltando a los integrantes del batallón de paracaidistas Los Sinchis de la 48 Comandancia).

Tuve la suerte de ver de niño esta película que la proyectaron en el Teatro Dos de Mayo, fue una cinta de aventuras y a colores; trataba de que una misión de un científico por salvar a una comunidad nativa de una plaga, su avión se estrella y desaparece en la selva, se organiza un rescate con la esposa del científico, pero los rescatadores realmente buscan un tesoro inca. Al final de la película se dio a entender que el tesoro de Atahualpa era tener a la papa como oriunda del Perú.



Luis Baltazar fue un “artista total” de la época. Su aparición en este film fue más una extensión de su popularidad como dibujante y cantante que el inicio de una carrera actoral larga. Fue su forma de llevar el talento peruano a una pantalla internacional, inmortalizando su imagen en esta película.

Posteriormente se fue a residir a Mexico sin mucho éxito, pasando luego a Venezuela donde contrajo matrimonio en 1978 con Elia María Jimenez; continuando su labor de artista gráfico y humorista; así como llegó sin hacer ruido, se confundió en la bohemia caraqueña y sin dejar rastro alguno desapareció. No se supo mas de él solo agregaremos que falleció relativamente joven.

Recordar a Luis Baltazar es, en esencia, un acto de justicia cultural; no debemos permitir que el tiempo desvanezca la huella de nuestros coterráneos; mantener vivo su recuerdo es el mejor tributo que podemos rendirle y transmitir a las nuevas generaciones, como un faro de inspiración y orgullo lambayecano.

SE HA CONSULTADO:

-Revista “Ñusta” # 10 (1958), # 13 (1959).

-BLOG: “Artistas en el Perú”. Publicado por José Carlos Serván Meza (2010).

-RENIEC: Partida de nacimiento.

-Datos sueltos del Internet.