LA LEYENDA DEL “PAN DE
MAYEWSKY”
Hasta los albores del siglo XX, la memoria
colectiva de Chiclayo quedó marcada por el aroma, la textura y el inigualable
sabor de un pan que jamás volvió a elaborarse. Detrás de esta joya de la
gastronomía popular estuvo Augusto Mayewsky, un inmigrante natural de
Odesa (Ucrania, entonces parte del Imperio Ruso) que llegó a la ciudad quizás
para la década de 1870, de forma silenciosa durante una época de gran apertura
comercial y migratoria, dejando en las lejanas tierras a sus padres Augusto y
Juana. Nadie previó la profunda huella que dejaría en la comunidad aquel hombre
a quien todos llamaban simplemente "Mayesky".
Cuando Don Augusto Federico Mayewsky Rejtman
(Aunque en su partida de defunción dice Mayesky Retjam – muy posible al pasar
del alfabeto cirílico (ruso) al alfabeto latino (español) por la pronunciación
lo cambió todo), se estableció en la calle San José, la gente local notó de
inmediato la diferencia: sus panes se decía duplicaban en volumen a los demás,
eran sumamente esponjosos y se mantenían frescos durante algunos días. Para una
ciudad acostumbrada a masas densas, planas y de fermentaciones rústicas, el
cambio fue radical. Probablemente, Mayeski adaptó las técnicas europeas de
fermentación lenta a los hornos artesanales norteños.
El impacto de su negocio fue tal que, durante
décadas, la frase "el pan de Mayesky" quedó grabada en el
habla popular como sinónimo de calidad excepcional, frescura y costra
crujiente. Cuando un cliente se quejaba ante cualquier otro panadero porque el
pan estaba frío, duro o pequeño, el comerciante chiclayano solía responder con
sarcasmo: «¿Y qué quiere usted? ¿Que le dé pan de Mayesky?» La expresión
quedó inmortalizada en el léxico norteño como el símbolo de algo perfecto e
inalcanzable.
Corrió el rumor de que Mayesky traía un "polvo
secreto de Rusia" en cajas de madera selladas que desembarcaban por el
Puerto de Eten. La realidad, sin embargo, era puramente técnica, dominaba el
arte de cultivar la masa madre, quizás con ciertos procedimientos desconocidos
por los maestros artesanos chiclayanos de la época.
Mayesky echó raíces al contraer matrimonio con la
chiclayana Carmen Roldán Moreno, quien lamentablemente falleció el 14 de
febrero de 1887 (enterrada inicialmente en el cementerio de Patazca y
trasladada años después al cementerio "El Carmen"). Al parecer, no
tuvieron hijos.
Físicamente, Mayewsky era un hombre de figura pequeña,
pero de complexión musculosa. Quienes lo conocieron lo describían como un
personaje reservado, misántropo y huraño, que prefería el aislamiento absoluto.
Salía a recorrer las calles en las mañanas y tardes montado en un caballo de
color blanco-huevo (conocido por los vecinos como «overo»), del cual
colgaban dos grandes capachos. Anunciaba su paso golpeando la madera con un
pequeño palo o dando dos golpes de penca en los capachos, alertando a las amas
de casa que salían apresuradas a comprar.
Nadie entraba a la zona del horno salvo él y, en
contadas ocasiones, un muchacho ayudante cuyos oficios eran extremadamente
limitados. Mayewsky se encerraba a amasar sin dejar resquicio alguno por donde
se le pudiera atisbar. Aunque muchos pretendieron emplearse como ayudantes para
descubrir su secreto, ninguno logró traspasar el muro de su hermetismo.
La devoción de Mayewsky por su receta dio pie a
especulaciones e insólitas historias:
La promesa patriótica: Se cuenta que durante la guerra
ruso-japonesa (1904-1905), impulsado por un ferviente patriotismo, prometió
revelar la receta de su afamado pan a todos los panaderos chiclayanos
únicamente si Rusia salía victoriosa. Al triunfar el Imperio del Japón, el secreto
permaneció bajo llave.
El misterio de la batea: Tras su muerte, los rumores maliciosos
continuaron. Se dice que un grupo de jóvenes se introdujo por los techos a la
misteriosa panadería con la esperanza de hallar algún manuscrito o libreta de
notas. En lugar de eso, solo encontraron dos argollas de hierro suspendidas en
el techo sobre la batea donde amasaba, acrecentando aún más el enigma sobre su
técnica física de amasado.
EL ECO DE MAYESKY EN LAS LETRAS Y CRÓNICAS
NORTEÑAS
El panadero caló tan profundo en la identidad local
que fue inmortalizado por cronistas y poetas:
En la correspondencia entre José Arana Cuadra y
José Vicente Rázuri ("Pepe X Lata"), al evocar la nostalgia
del Chiclayo antiguo y sus personajes icónicos, escriben:
«...los pianos de Scarpati, las patillas de don
Pablo Boggio, Mayeski su pan y su caballo...» Carta de Rázuri a Arana fechada el 6 de
agosto de 1962.
De igual manera, en la obra “A Golpe de Arpa”
(en el relato Amor ecuestre), se lee:
«El animalito fue cuidado por don Bartolomé y por
su señora, doña Mercedes; comía todo desde verdolaga, hasta pan de Mayeski…»
El célebre poeta chiclayano José Eufemio Lora y
Lora (1885-1907) compuso coplas satíricas que aludían directamente al
personaje:
Principio hoy la serie B. / Por la copia. Mayeski /
Chiclayo, noviembre diez / De mil novecientos cinco / Acompañados de un juez /
Entraron de un solo brinco...
"JELIL" LO RECUERDA EN UNA COPLA SATÍRICA
Con el paso de los años y entrado en la ancianidad,
Mayewsky cayó enfermo, corría el año de 1917 y fue conducido al hospital donde
recibió los cuidados piadosos y cristianos de la señora Melchora Vda. de Zuanic
(“Melchorita”), quien administraba el Hospital de “Las Mercedes”, hasta que se
recuperó; tiempo después al sentir el peso de los años fue en busca de su
benefactora hasta la hacienda Tumán ya que había sido nombrada para regentar la
Cuna Maternal de dicha hacienda y es allí que el 15 de septiembre de 1919
falleció en Tumán a los 95 años habiendo sido asistido en sus últimos días de
dolencia por la señora, a quien el panadero reconoció su cariño y atenciones con profunda gratitud. Pese
al cuidado constante y maternal de la benefactora, ni ella logró que Mayewsky
le revelara la fórmula de su pan. Como gesto de agradecimiento hacia quienes lo
apreciaron en vida, dejó sus propiedades (2 casas) repartidas entre la Sra.
Zuanic y su gran amigo Herman Klinge.
Los
restos de don Augusto Mayewsky descansan en el Nicho No. 198 del Cuartel
“San Víctor” en el Cementerio “El Carmen” de Chiclayo. En su lápida quedó
grabado para la posteridad: AUGUSTO
MAYESWKY - NATURAL DE
ODESSA (RUSIA) -†SEPTIEMBRE 15 DE 1919. (Por error escrito SW siendo
lo correcto WS) Perpetuando así en la historia chiclayana el recuerdo de un
hombre enigmático, un artista de la harina cuya célebre receta se fue con él a
la tumba.
SE HA CONSULTADO:
-“Revista Centenaria”
de Chiclayo (1935).
-“El famosísimo Pan de
Mayesky” de José Arana Cuadra- diario “La Industria” de Chiclayo del
15-11-1977.
-“Al Golpe de Arpa” de
Augusto León Barandiarán y Rómulo Paredes (1935).
-Pepe X Lata –
(Selección de Correspondencia entre José Arana Cuadra y José Vicente Rázuri) de
Miguel Ángel Diaz torres (1994).
-“Chiclayo y sus
cementerios” de Miguel Ángel Diaz torres (2014).
-“Archivo José Eufemio
Lora y Lora (1885-1907)” recopilado por Diego Portilla Miranda (2016).
-RENIEC: Partida de
defunción.
-Consultas en línea.




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