sábado, 1 de agosto de 2026

LA LEYENDA DEL "PAN DE MAYEWSKY"

 

LA LEYENDA DEL “PAN DE MAYEWSKY”



Hasta los albores del siglo XX, la memoria colectiva de Chiclayo quedó marcada por el aroma, la textura y el inigualable sabor de un pan que jamás volvió a elaborarse. Detrás de esta joya de la gastronomía popular estuvo Augusto Mayewsky, un inmigrante natural de Odesa (Ucrania, entonces parte del Imperio Ruso) que llegó a la ciudad quizás para la década de 1870, de forma silenciosa durante una época de gran apertura comercial y migratoria, dejando en las lejanas tierras a sus padres Augusto y Juana. Nadie previó la profunda huella que dejaría en la comunidad aquel hombre a quien todos llamaban simplemente "Mayesky".

Cuando Don Augusto Federico Mayewsky Rejtman (Aunque en su partida de defunción dice Mayesky Retjam – muy posible al pasar del alfabeto cirílico (ruso) al alfabeto latino (español) por la pronunciación lo cambió todo), se estableció en la calle San José, la gente local notó de inmediato la diferencia: sus panes se decía duplicaban en volumen a los demás, eran sumamente esponjosos y se mantenían frescos durante algunos días. Para una ciudad acostumbrada a masas densas, planas y de fermentaciones rústicas, el cambio fue radical. Probablemente, Mayeski adaptó las técnicas europeas de fermentación lenta a los hornos artesanales norteños.

El impacto de su negocio fue tal que, durante décadas, la frase "el pan de Mayesky" quedó grabada en el habla popular como sinónimo de calidad excepcional, frescura y costra crujiente. Cuando un cliente se quejaba ante cualquier otro panadero porque el pan estaba frío, duro o pequeño, el comerciante chiclayano solía responder con sarcasmo: «¿Y qué quiere usted? ¿Que le dé pan de Mayesky?» La expresión quedó inmortalizada en el léxico norteño como el símbolo de algo perfecto e inalcanzable.

Corrió el rumor de que Mayesky traía un "polvo secreto de Rusia" en cajas de madera selladas que desembarcaban por el Puerto de Eten. La realidad, sin embargo, era puramente técnica, dominaba el arte de cultivar la masa madre, quizás con ciertos procedimientos desconocidos por los maestros artesanos chiclayanos de la época.

Mayesky echó raíces al contraer matrimonio con la chiclayana Carmen Roldán Moreno, quien lamentablemente falleció el 14 de febrero de 1887 (enterrada inicialmente en el cementerio de Patazca y trasladada años después al cementerio "El Carmen"). Al parecer, no tuvieron hijos.

Físicamente, Mayewsky era un hombre de figura pequeña, pero de complexión musculosa. Quienes lo conocieron lo describían como un personaje reservado, misántropo y huraño, que prefería el aislamiento absoluto. Salía a recorrer las calles en las mañanas y tardes montado en un caballo de color blanco-huevo (conocido por los vecinos como «overo»), del cual colgaban dos grandes capachos. Anunciaba su paso golpeando la madera con un pequeño palo o dando dos golpes de penca en los capachos, alertando a las amas de casa que salían apresuradas a comprar.

                                                                                  FOTO REFERENCIAL

Nadie entraba a la zona del horno salvo él y, en contadas ocasiones, un muchacho ayudante cuyos oficios eran extremadamente limitados. Mayewsky se encerraba a amasar sin dejar resquicio alguno por donde se le pudiera atisbar. Aunque muchos pretendieron emplearse como ayudantes para descubrir su secreto, ninguno logró traspasar el muro de su hermetismo.

La devoción de Mayewsky por su receta dio pie a especulaciones e insólitas historias:

La promesa patriótica: Se cuenta que durante la guerra ruso-japonesa (1904-1905), impulsado por un ferviente patriotismo, prometió revelar la receta de su afamado pan a todos los panaderos chiclayanos únicamente si Rusia salía victoriosa. Al triunfar el Imperio del Japón, el secreto permaneció bajo llave.

El misterio de la batea: Tras su muerte, los rumores maliciosos continuaron. Se dice que un grupo de jóvenes se introdujo por los techos a la misteriosa panadería con la esperanza de hallar algún manuscrito o libreta de notas. En lugar de eso, solo encontraron dos argollas de hierro suspendidas en el techo sobre la batea donde amasaba, acrecentando aún más el enigma sobre su técnica física de amasado.

EL ECO DE MAYESKY EN LAS LETRAS Y CRÓNICAS NORTEÑAS

El panadero caló tan profundo en la identidad local que fue inmortalizado por cronistas y poetas:

En la correspondencia entre José Arana Cuadra y José Vicente Rázuri ("Pepe X Lata"), al evocar la nostalgia del Chiclayo antiguo y sus personajes icónicos, escriben:

«...los pianos de Scarpati, las patillas de don Pablo Boggio, Mayeski su pan y su caballo...» Carta de Rázuri a Arana fechada el 6 de agosto de 1962.

                                                             "LATA" RÁZURI RECORDABA A MAYESKY

De igual manera, en la obra “A Golpe de Arpa” (en el relato Amor ecuestre), se lee:

«El animalito fue cuidado por don Bartolomé y por su señora, doña Mercedes; comía todo desde verdolaga, hasta pan de Mayeski…»


 LOS AUTORES DE "A GOLPE DE ARPA" PEREMNIZARON SU NOMBRE


El célebre poeta chiclayano José Eufemio Lora y Lora (1885-1907) compuso coplas satíricas que aludían directamente al personaje:

Principio hoy la serie B. / Por la copia. Mayeski / Chiclayo, noviembre diez / De mil novecientos cinco / Acompañados de un juez / Entraron de un solo brinco...


                                                          "JELIL" LO RECUERDA EN UNA COPLA SATÍRICA

Con el paso de los años y entrado en la ancianidad, Mayewsky cayó enfermo, corría el año de 1917 y fue conducido al hospital donde recibió los cuidados piadosos y cristianos de la señora Melchora Vda. de Zuanic (“Melchorita”), quien administraba el Hospital de “Las Mercedes”, hasta que se recuperó; tiempo después al sentir el peso de los años fue en busca de su benefactora hasta la hacienda Tumán ya que había sido nombrada para regentar la Cuna Maternal de dicha hacienda y es allí que el 15 de septiembre de 1919 falleció en Tumán a los 95 años habiendo sido asistido en sus últimos días de dolencia por la señora, a quien el panadero reconoció su cariño y atenciones con profunda gratitud. Pese al cuidado constante y maternal de la benefactora, ni ella logró que Mayewsky le revelara la fórmula de su pan. Como gesto de agradecimiento hacia quienes lo apreciaron en vida, dejó sus propiedades (2 casas) repartidas entre la Sra. Zuanic y su gran amigo Herman Klinge.



Los restos de don Augusto Mayewsky descansan en el Nicho No. 198 del Cuartel “San Víctor” en el Cementerio “El Carmen” de Chiclayo. En su lápida quedó grabado para la posteridad: AUGUSTO MAYESWKY - NATURAL DE ODESSA (RUSIA) -†SEPTIEMBRE 15 DE 1919. (Por error escrito SW siendo lo correcto WS) Perpetuando así en la historia chiclayana el recuerdo de un hombre enigmático, un artista de la harina cuya célebre receta se fue con él a la tumba.

SE HA CONSULTADO:

-“Revista Centenaria” de Chiclayo (1935).

-“El famosísimo Pan de Mayesky” de José Arana Cuadra- diario “La Industria” de Chiclayo del 15-11-1977.

-“Al Golpe de Arpa” de Augusto León Barandiarán y Rómulo Paredes (1935).

-Pepe X Lata – (Selección de Correspondencia entre José Arana Cuadra y José Vicente Rázuri) de Miguel Ángel Diaz torres (1994).

-“Chiclayo y sus cementerios” de Miguel Ángel Diaz torres (2014).

-“Archivo José Eufemio Lora y Lora (1885-1907)” recopilado por Diego Portilla Miranda (2016).

-RENIEC: Partida de defunción.

-Consultas en línea.