CARMEN FLORES EN CHICLAYO:
EL ECO DEL CUPLÉ Y LA COPLA (1925)
El año 1925 quedó marcado a fuego en el norte
del Perú por los embates del devastador fenómeno de El Niño. Sin embargo, en
medio de la reconstrucción y el ímpetu de una ciudad que se negaba a
doblegarse, Chiclayo abrió paso a el arte y la cultura. El desembarco de Carmen
Flores trajo en su voz un bálsamo, demostrando que incluso en los tiempos más
convulsos, el eco de sus canciones poseía la fuerza necesaria para reconstruir
el espíritu de toda una comunidad.
Carmen Flores (Carmen
Pereira Barrera, 1896-1969) Nacida en Almendralejo (Badajoz). Fue la
pionera absoluta del cuplé castizo, célebre por interpretar originalmente "La
maja goyesca" en 1915 y convertirse en una de las figuras más
cotizadas de los teatros de variedades de Madrid. Su fama la llevó a cruzar el
Atlántico en la segunda década del siglo XX presentando su arte en Lima; llegó como parte de la prestigiosa compañía teatral de Arsenio
Perdiguero (un reconocido empresario y actor de zarzuela español que giraba
constantemente por América Latina). Durante esta temporada en la capital
peruana, la artista realizó diversos actos de variedades en los que ejecutaba
piezas de canto junto a figuras de la época como María Capilla y el bailarín
Franco. Su presencia coincidió con los años del Oncenio de Augusto B. Leguía,
una época de gran efervescencia en la vida social y nocturna de Lima. Haciendo luego
su recorrido por provincias peruanas entre ellas Chiclayo, publicitándose como “tonadillera andaluza”.
La Tonadilla era una pieza musical breve que se cantaba
dentro de las obras de teatro. Tenía un estilo alegre, satírico y costumbrista.
La Copla tomó la base musical de la tonadilla, pero le sumó una enorme
carga de drama, poesía y madurez vocal, convirtiéndose en canciones
independientes sobre el amor, el desamor y los celos. Una
tonadillera
era una cantante que se especializaba en la tonadilla y, por extensión, en la copla
andaluza o canción española.
La llegada de Carmen Flores a Chiclayo en 1925
causó gran impacto, alternando entre la pícara faceta de cupletista y la
dramática interpretación de tonadillera que fascinó al público local. Esta
dualidad artística, que iba desde el erotismo sutil hasta historias intensas de
desamor, provocó aplausos y una profunda catarsis en la sociedad conservadora
de la época.
Sus recitales se
caracterizaban por un riguroso cambio de vestuario, destacando el uso de
mantones de Manila, peinetas y batas de cola que fascinaban a los asistentes.
El público chiclayano pudo corear piezas inmortales del cuplé y la copla,
incluyendo por supuesto la evocación madrileña de "La maja
goyesca" y pasodobles sentimentales.
Este paso por tierras lambayecanas reafirmó la
fuerte conexión cultural entre España y el norte peruano, dejando una huella
imborrable en los aficionados al teatro musical de la región.
El debut ocurrió
el 19 de noviembre de 1925 en la sala cine teatro “Pathé”. Chiclayo vivía un auge cultural a pesar de estar viviendo los
efectos de las peores lluvias; el día previo, el escritor Carlos Angulo
Cavada ofreció una conferencia en el local de la
Biblioteca Popular del histórico Club "Unión y Patriotismo".
Los asistentes al cine teatro “Pathe” pudieron
escuchar aquella letra del
cuplé "La maja goyesca", (letra de Álvaro Retana y música de Ricardo
Yust):
En los tiempos lejanos de Goya
cierta noche nací en Lavapiés,
fui una maja muy retrechera
y como yo en mi barrio
no ha habido tres.
Las duquesas rabiaron de celos
al mirar mi figura gentil,
cuando en calesa bajé yo al río
con un majo de plante,
loco por mí.
Así como el resto de su repertorio como fue: La Sindicalista: Un cuplé cómico y de crítica
social muy famoso en su voz, (el cual años más tarde sufrió problemas de
censura). Cuplés picarescos: Piezas humorísticas como “El sexo fuerte”,
“Guasa viva”, “Chulona y Evaristo”, “Agáchate que te han visto”
entre otros.
Como lo dijimos párrafos
arriba, previo al debut de Carmen Flores, se presentó Carlos Angulo Cavada aquel 18 de noviembre de 1925, en el Club “Union
y Patriotismo” (abogado, escritor,
conferenciante y cronista de prensa internacional de nacionalidad argentina)
quien basó casi toda su carrera de conferencista en ensalzar los lazos
culturales entre España y América Latina. Al presentarse en el Club “Unión y
Patriotismo” de Chiclayo, era sumamente estratégico y habitual que la
prensa local lo introdujera como un "escritor español" para para
elevar el prestigio cultural del evento y apelar al sentimiento de la comunidad
hispana local.
Para Chiclayo, el título de la conferencia debió
seguir fórmulas como: "El Alma de América y los Imperativos de la
Postguerra", "El Progreso de los Pueblos Americanos y su Destino
Histórico", "La Solidaridad Continental y los Nuevos Ideales
de la Juventud". Angulo Cavada, explicaría en sus conferencias, cómo la
cultura, el idioma y los valores ibéricos compartidos eran la base moral para
que repúblicas como el Perú alcanzaran la grandeza en el siglo XX.
Cuando las luces del teatro se apagaron y
Carmen Flores partió de Chiclayo, el silencio no logró borrar lo vivido. En las
angostas calles chiclayanas se quedó flotando, como un perfume invisible, el
rastro de sus pasos, la picardía de sus gestos y el desgarro de sus melodías.
Aquella visita de 1925 no fue un simple suceso de cartelera; fue un relámpago que
encendió el alma de una ciudad, al igual que las reflexiones compartidas a la
juventud local, en el Club “Unión y Patriotismo”.
Al evocar hoy la figura de Carmen Flores, se entiende que el eco de sus canciones no se perdió en el olvido: se transformó en memoria pura. Carmen Flores así como Carlos Angulo Cavada en Chiclayo fueron, en definitiva, ese instante mágico donde el arte y la palabra fueron capaces de unir mundos e iluminar una época, que ni el paso de un siglo ha podido borrar.
SE HA CONSULTADO:
-La “Revista Centenaria” de Chiclayo
(1935).
-Revista “Mundial” de Lima del 30 de
octubre de 1925 # 281.
-Datos diversos obtenidos en línea.



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