RAÚL VIZCARRA: LA
CONSAGRACIÓN DE UN DIBUJANTE CHICLAYANO EN LIMA
Hay miradas capaces de congelar el alma de un
pueblo y llevarla al papel con el trazo fino de una pluma. En la historia del
arte gráfico peruano, pocos lápices capturaron la esencia humana con tanta
agudeza, dinamismo y sensibilidad como el del chiclayano Raúl Vizcarra Ubillús.
Desde las calles entrañables de su Chiclayo natal hasta las páginas de las
publicaciones más prestigiosas de la capital, su obra se erige como un
testimonio vivo de la identidad, la sátira y el costumbrismo del Perú de
inicios del siglo XX.
Nacido
en 1898, Vizcarra dio sus primeros pasos en el dibujo durante la segunda década
del siglo XX, siendo apenas un adolescente. En aquel Chiclayo de antaño, el
cine Gaumont —ubicado en la calle San José, al lado de lo que más tarde
sería la Catedral— requería cartelones para anunciar en los postes de la ciudad
las películas que proyectaría. Allí comenzó a forjarse su talento. De aquella
época fundacional da cuenta su amistad con don Gregorio Bulnes, quien conservó
durante muchos años los valiosos bocetos iniciales que el historiador y
periodista Nixa (Nicanor de la Fuente Sifuentes) rescataría tiempo
después en uno de sus artículos.
Con una
fe inquebrantable en su propio potencial, Vizcarra envió sus colecciones de
arte desde Chiclayo a la prestigiosa revista limeña Variedades, una de
las publicaciones culturales y de entretenimiento más influyentes de la época.
Sus editores no tardaron en reconocer su extraordinaria capacidad y, en 1919,
publicaron sus trabajos bajo el título «Un nuevo artista peruano». Aquel
fue el preludio de su incorporación como ilustrador regular de la revista,
donde trabajaría de manera ininterrumpida hasta su desaparición. En setiembre
de 1921, dedicó una memorable página a los «Tipos populares de Chiclayo».
DIBUJOS PUBLICADOS EN "VARIEDADES"
Aunque la crítica le reconocía un notable sentido
del color, su fuerte indiscutible fue siempre el dibujo a pluma y tinta china.
Dominaba con maestría el tramado de líneas para generar sombras profundas y
texturas minuciosas. La crítica contemporánea elogiaba de forma unánime su «retina
poderosa»: una metáfora de su capacidad casi fotográfica para captar fisonomías
y registrar el movimiento del cuerpo humano. A diferencia de las figuras
estáticas habituales en la época, sus personajes derrochaban dinamismo,
expresividad y un marcado carácter costumbrista.
Paralelamente, trabajó en el diario La Crónica
de Lima, donde ilustró, junto a Pedro Reyes Zeña, un artículo con los
emblemáticos huerequeques que representaban a la delegación chiclayana en el
Campeonato Nacional de Fútbol en 1928.
Su talento también brilló en la ilustración
editorial de obras literarias fundamentales:
- 1923: Creó cinco
bocetos e ilustraciones para la primera edición de Fabla Salvaje,
la célebre novela corta de César Vallejo.
- 1924: Expuso en el
icónico Palais Concert del Jirón de la Unión de Lima junto a
Alejandro González, exhibiendo las ilustraciones creadas para el poema «El
hombre sol» de José Santos Chocano.
- 1925: Ilustró la obra Historietas
malignas de Clemente Palma.
- 1927: Ilustró en la
revista Variedades el cuento «Los óleos» de Juan José Lora
Olivares.
- 1939: Realizó de forma
destacada las ilustraciones del libro Cuentos peruanos: relatos del
ambiente nacional, de Aurelio Arnao.
- 1959: Elaboró las ilustraciones para la edición argentina de las Tradiciones Peruanas de Ricardo Palma.
Vizcarra colaboró estrechamente con destacados
editores como Pedro Barrantes Castro (editor de César Vallejo), diseñando
folletines y libros de bolsillo de amplio tiraje nacional. Asimismo, mantuvo
siempre un lazo fraterno con sus paisanos lambayecanos: diseñó en 1935 la
carátula de A golpe de arpa, obra cumbre de Rómulo Paredes y Augusto
León Barandiarán; y en 1967 realizó la portada del libro La tarjeta del
diputado, de Pedro Reyes Zeña.
ILUSTRACIONES A SUS PAISANOS LAMBAYECANOS
En la década de 1940, trabajó como dibujante en la
revista Folklore y ejerció durante varios años la docencia como profesor
de dibujo en la ciudad de Ica. Posteriormente, fijó su residencia definitiva en
Lima, donde falleció en 1979 a los 81 años de edad.
Raúl Vizcarra Ubillús no solo fue un dibujante de
trazo virtuoso, sino un cronista visual que supo traducir el palpitar popular,
la literatura y el paisaje peruano en trazos imborrables de tinta china. Su
legado trasciende el papel: en cada sombra tramada y en cada rostro expresivo
vive el espíritu del artista chiclayano que partió de su tierra con un
portafolio bajo el brazo y terminó ilustrando las páginas más selectas de las
letras y el periodismo nacional.
FUENTES
CONSULTADAS:
- Revista Variedades
(Lima): N.º 614 (6 de diciembre de 1919), N.º 708 (24 de setiembre de
1921) y N.º 991 (28 de febrero de 1927).
- Diario La Crónica
(Lima): 22 de diciembre de 1924.
- Revista Folklore:
N.º 16 (abril de 1946).
- Diario La Industria
(Chiclayo): Artículo «A propósito» de Nixa (25 de enero de 1976).
- Paredes, Rómulo y León Barandiarán, Augusto (1935). A golpe de arpa.
- Datos diversos del internet.






