miércoles, 1 de julio de 2026

UN LIBRO CHICLAYANO SOBRE "TEOSOFÍA" (1924)

 

UN LIBRO CHICLAYANO SOBRE “TEOSOFÍA” (1924)



En la historia cultural del norte peruano, ciertas piezas bibliográficas actúan como verdaderos portales temporales, revelando que el Chiclayo de las primeras décadas del siglo XX no solo era un próspero eje comercial, sino también un audaz foco de vanguardia intelectual y librepensamiento. Uno de los testimonios más fascinantes de esta efervescencia es un ejemplar impreso en 1924: la traducción local de Los Protectores Invisibles, obra original del célebre y controvertido teósofo inglés C. W. Leadbeater.

Este libro centenario, sobreviviente del tiempo y de los cortos tirajes provincianos, es el reflejo de una época en la que las inquietudes por los misterios del espíritu, el plano astral y la fraternidad universal movilizaban a las mentes más brillantes de la región.

El pie de imprenta dice fue editado por la Imprenta El Departamento, un taller  ubicado en el céntrico Portal Orrego N° 28. Que en la década de 1920 se financiara y distribuyera un texto de alta densidad esotérica en Lambayeque demuestra que existía una comunidad activa de buscadores espirituales, logias masónicas y librepensadores con el interés y el peso económico suficiente para justificar una edición propia.

Un detalle singular de esta portada es la mención "Traducido del francés". En aquellos años, el francés era la lengua de la diplomacia y el vehículo de la alta cultura europea. Los intelectuales chiclayanos no accedieron al texto original en inglés de 1896, sino que devoraron y vertieron al castellano las versiones que llegaban desde los centros teosóficos de París, adaptando el pensamiento cosmopolita a la sensibilidad local.


                                                                         EL CHICLAYO DE ESOS AÑOS

La teosofía —del griego Theos (Dios) y sophia (sabiduría)— es un movimiento filosófico, místico y esotérico moderno que nació formalmente en 1875 en Nueva York con la fundación de la Sociedad Teosófica por la escritora rusa Elena Blavatsky y el coronel estadounidense Henry Olcott. Más que una religión, la teosofía se autodefinía como un puente entre la ciencia, la filosofía y las religiones comparadas.

El 17 de noviembre de 1917 se redactó el acta de fundación de la rama local de la Sociedad Teosófica “Cristo”. En sus inicios, funcionó de forma discreta a través de lecturas grupales, análisis de textos y conferencias. En este proceso fue clave la presencia de Ezequiel Redolat, quien coordinaba las Sociedades Teosóficas de Lima, Callao con Chiclayo, y pequeños textos compilados por él sobre estos temas, fueron publicados en talleres chiclayanos.

La logia funcionó de esta manera hasta que fue reconocida oficialmente en 1924 por la sede central de la Sociedad Teosófica en Adyar, Madrás (India). Con motivo de este hito, Augusto D. León citó a una reunión el 17 de noviembre de ese año para constituir formalmente la directiva de la primera Sociedad Teosófica “Cristo” en provincias, haciendo coincidir de manera simbólica la fecha con el día de la creación oficial del movimiento a nivel mundial.



La primera y única directiva estuvo presidida por el propio Augusto D. León Barandiarán, acompañado por don Jorge Ardiles (jefe de la Grace & Cía. y luego presidente Beneficencia Pública en 1925) como vicepresidente. Los cargos de secretario y prosecretario recayeron en el abogado Juan Rivera Piedra y don Lázaro J. Arceno; el tesorero fue Enrique F. Ibáñez Arbulú (presidente Beneficencia 1948-52 y dueño de imprenta); el bibliotecario, Juan Alfredo. Barragán Rodríguez (1880/1956); y el conferencista, el médico Francisco Muro Pacheco (1873/1971- casó con la hija del héroe Miguel Grau). Entre los miembros fundadores figuraban personajes de la talla de Rómulo Paredes Gonzales (1876/1968- abogado y folklorista), Pedro Abel Labarthe Duran (1855/1953- primer director en 1918 del colegio que lleva su nombre), Luis A. Noya (Ing. Administrador general de los ríos de Lambayeque y a cargo instalación agua y desagüe de Chiclayo en 1936), Jorge Jiménez Monsalve ((1900/1978- poeta que usó el seudónimo Jorge Darmar), Nicanor A. de la Fuente ("Nixa", poeta y periodista), Roberto Barbosa Oliva, Sóstenes Reynosa Robles (Diputado en 1946), Manuel Zelada Aguirre, Arturo J. Gavelán, José Demetrio Zevallos Castañón (1877/1956-Mayor del ejército,  padre del historiador Jorge Zevallos Quiñones) y Ricardo A. Miranda Romero (Periodista y Director del diario “El Tiempo” de Chiclayo, autor de la Monografía de Lambayeque de 1927 y 1959). Esta orden funcionó con normalidad mientras su fundador residió en Chiclayo y se mantuvo al frente de la presidencia; tras su partida a Lima, el entusiasmo decayó y la sociedad terminó por desaparecer.

Una de las anécdotas más recordadas de aquellas citas evoca al director de debates y orador principal, el doctor Muro Pacheco, quien hacía más pintoresca cada reunión compartiendo sus experiencias sobre la reencarnación. Solía afirmar enfáticamente: “Yo creo que soy la reencarnación de Napoleón. Que nací y viví en París. Una vez, cuando estudiaba en la Sorbona, se me encargó ir a determinado hospital en una plazuela donde funcionaban las oficinas de una dependencia militar en la que decían que había trabajado Napoleón. Apenas se me dio la dirección y llegué al lugar, antes de ingresar a la plazuela, sentí la fuerte impresión de que ya había estado ahí”.

Detrás de la traducción de este volumen se encuentra una alianza intelectual que conectó la experiencia política con la sensibilidad artística del departamento:



  • Juan Rivera Piedra (1883–1965): Aunque nacido en Cutervo, Rivera Piedra consolidó su madurez intelectual, literaria y política en Chiclayo como integrante del “Grupo de Chiclayo” (influyente colectivo de escritores y activistas que lideró el pensamiento social y cultural en las décadas de 1920 y 1930). En 1924, a sus 41 años, aportó el rigor de su formación y su dominio del francés para liderar este proyecto de traducción. 
  • Augusto Demetrio León Barandiarán (1895–1950): El entonces joven odontólogo de 29 años sumó su firma a este esfuerzo, siendo también miembro del “Grupo de Chiclayo”. Este es un hito sumamente revelador en su biografía: antes de convertirse en el folclorista e investigador fundamental de A golpe de arpa (1935) o Mitos, leyendas y tradiciones lambayecanas (1938), el joven Augusto educó su sensibilidad hacia "lo invisible" y lo intangible a través de las lecturas teosóficas. En esto influyeron notablemente las visitas a Chiclayo del teósofo español que utilizaba el nombre de Ezequiel Redolat, quien fue su huésped. Aunque Redolat falleció tempranamente en 1918, la huella, las ideas y el círculo que sembró en Chiclayo fueron fundamentales para el desarrollo intelectual de León Barandiarán. Su fascinación juvenil por el más allá transmutaría años después en su magistral rescate de la mitología de las campiñas norteñas. .


  •                                          DIPLOMA ADMISIÓN A LA SOCIEDAD TEOSÓFICA (1925)

El Contenido: El Auxilio del Más Allá

Para el público chiclayano de 1924, Los Protectores Invisibles abrió una ventana hacia una forma distinta de entender la espiritualidad. C. W. Leadbeater planteaba en estas páginas que los llamados "ángeles de la guarda" no eran entidades abstractas o inalcanzables, sino seres humanos (tanto personas vivas durante el desprendimiento astral del sueño, como almas de fallecidos recientes) dedicados a socorrer a otros en momentos de catástrofe, pánico o transición hacia la muerte.

En un contexto social complejo y de transformación regional, la idea de que cualquier persona de corazón noble y mente disciplinada podía convertirse, al cerrar los ojos cada noche, en un guardián invisible de sus semejantes, caló hondo en una intelectualidad provinciana que abrazaba el altruismo y el progreso moral.

Este libro es mucho más que un viejo manual de misticismo oriental tamizado por la Europa de entreguerras. Es el registro arqueológico de un momento dorado en el norte peruano; el testimonio de cómo hombres de la talla de Juan Rivera Piedra y Augusto León Barandiarán unieron esfuerzos para descentralizar la cultura y sembrar en el corazón de Chiclayo las corrientes de pensamiento más universales de su tiempo. Mantener viva la memoria de este impreso es salvaguardar el perfil de un Chiclayo profundamente humanista, políglota y vanguardista.

FUENTES CONSULTADAS:

  • DE LA FUENTE, Nicanor A. (Nixa). “Breve historia de la Teosofía en Chiclayo”. Publicado en la Edición 35° Aniversario de La Industria de Chiclayo, 17-11-1987.
  • DELGADO ROSADO, Pedro. “Movimiento intelectual en Chiclayo (1920-1930) - José Carlos Mariátegui y el Grupo de Chiclayo”. En: Utopía Norteña, Edición especial por las Bodas de Plata de la UNPRG, 1995.
  • MIRANDA, Ricardo A. “Monografía general del departamento de Lambayeque”, 1927.
  • LEADBEATER, C. W. “Los Protectores Invisibles”. Edición traducida e impresa en Chiclayo, 1924.
  • Consultas y registros biográficos en línea.

 


No hay comentarios:

Publicar un comentario