APUNTES PARA LA HISTORIA DE
LA LIBERTAD DE PRENSA EN CHICLAYO
La historia del
periodismo en la región Lambayeque no solo ha sido un registro de la vida
cotidiana, comercial y agrícola de sus valles; fundamentalmente, ha sido una
crónica de resistencia frente al autoritarismo, los abusos del poder central y
las arbitrariedades de las autoridades de turno. Durante el siglo XIX y las
primeras décadas del siglo XX, Chiclayo se convirtió en un auténtico hervidero
político donde la tinta y el papel se transformaron en las armas más temidas
por los gobernantes. Estudiar los atropellos sufridos por la prensa chiclayana
es asomarse a las profundas contradicciones de una República que proclamaba
libertades en la Constitución, pero las ahogaba en las provincias
mediante prefectos militarizados, censuras judiciales y leyes de imprenta
anacrónicas.
EL ANTECEDENTE
DECIMONÓNICO (1898): EL ACOSO FISCAL A LOS DIARIOS “LA PRENSA LIBRE” Y “LA
PROVINCIA”:
Los abusos del poder
contra el pensamiento libre en Chiclayo no nacieron con el nuevo siglo, el 22
de julio de 1898 el semanario “La Prensa Libre” publicaba una editorial
titulada “Chiclayo está de pie” atacando la política exterior del
gobierno de Don Nicolas de Pierola; la editorial terminaba con una exhortación “(…)
Los pueblos republicanos son árbitros y dueños de sus destinos. Y es propio de
tan innegable atributo imponer la enmienda a los actos inconsultos e indignos
de los poderes constituidos”.
Este artículo fue
denunciado por el Agente Fiscal del Dpto. de Lambayeque Dr. Francisco E. Tagle
quien lo calificó de subversivo, oficiando al alcalde accidental de Chiclayo Sr.
Manuel A. Chirinos Ramírez para la formación de un “Jurado de Imprenta” que se
realizó el 23 de agosto previa citación del Secretario Municipal don Nicanor
Velarde y en presencia de los concejales don José Jiménez y Carlos Condemarín
procedieron a la conformación del “Jurado de Imprenta” quien analizó el caso y
el 1 de setiembre dicho Jurado “declaró no haber lugar a formación de causa”.
Este fue un caso en que los integrantes del Jurado de imprenta estuvieron
constituidos por elementos imparciales con una serenidad de juicio e
independencia de criterio.
Ahora veamos otro caso
que fue el blanco de la represión fiscal en aquel momento fue el periódico “La
Provincia”, bajo la dirección de Germán Torres Calderón. El 9 de
septiembre de 1898, el Agente Fiscal del departamento, Dr. Francisco E.
Tagle, (Quien fue director del Colegio San José en 1888-89) interpuso una
denuncia penal formal ante el alcalde de la Honorable Municipalidad Provincial
de Chiclayo. El motivo del acoso judicial fue la publicación de un polémico
artículo titulado "El prepucio de Cristo", aparecido en el
número 472 de dicho medio, el cual fue calificado de inmediato por el fiscal
fiscalizador como un texto "subversivo".
Cumpliendo órdenes
directas del Ministerio de Justicia, el fiscal exigió al alcalde convocar de
emergencia a una sesión del Concejo Municipal para nombrar y elegir a los
miembros del “Jurado
de Imprenta” que debía procesar al diario. Sin embargo, la persecución
penal no se detuvo ahí. El fiscal Tagle desató una verdadera cacería contra las
columnas de La Provincia, denunciando sistemáticamente otros artículos
de opinión y crónicas locales como: "Una casa decente... por dentro,
por fuera la conocerán los lectores" (Suelto de crónica considerado
vituperable). "Escuela Taller" (Tildado de obsceno e inmoral).
"En el Templo" (Acusado de crónica indecente), además las
notas editoriales tituladas "Sin piedad" y "Las
denuncias", argumentando que atacaban directamente la dignidad, el
honor y la reputación de las autoridades públicas.
A pesar de la
embestida judicial del fiscal, el Jurado de Imprenta que conoció las denuncias
en la noche del 19 de septiembre de 1898 resolvió declarar "no haber
lugar a formación de causa" contra “La Provincia”, desestimando
los cargos.
Aquel triunfo legal
provocó una pintoresca reacción de solidaridad gremial por parte de del
periódico tiempo atrás fue acusado, “La Prensa Libre” (impreso en la
Imprenta Mercantil de la calle Balta 110 por Francisco S. Castellanos). El
medio colega se burló abiertamente de la frustración del fiscal del régimen:
"¡Ja, ja,
ja......! Esta con la opinión y acaba de darle un bonito modo de estar con la
opinión. Siga usted coleguita, con ella, que desde aquí nosotros nos reímos de
las insensateces de su delirium tremens”.
Toda esta persecución
sistemática y el acoso constante en las provincias eran posibles debido al
deficiente marco legal del país. Tanto los episodio de 1898 como en las crisis
posteriores, el Perú seguía rigiéndose insólitamente por la Ley de Imprenta
del 4 de noviembre de 1823. Esta norma, redactada en los albores de la
independencia, contenía vacíos y atribuciones que resultaban letales para las
empresas periodísticas del interior:
Los "Jurados
de Imprenta" amañados: Aunque la ley establecía que los presuntos
delitos periodísticos debían ser juzgados por ciudadanos notables locales
organizados en jurados, en las provincias lejanas de la capital el mecanismo
estaba totalmente viciado. El Prefecto del departamento (nombrado a dedo por el
presidente de la República) manipulaba las listas e instalaba jurados
compuestos exclusivamente por funcionarios leales al régimen, garantizando que
los diarios opositores fueran declarados culpables de "sedición" de
forma exprés. (Felizmente para Chiclayo este no fue el caso). La norma permitía a las autoridades incautar las imprentas y el
papel como una "medida cautelar preventiva".
LA CRISIS DE
1910-1911: EL EMPASTELADO DE “EL GRITO DEL PUEBLO” Y JUICIO MILITAR CONTRA “LA
TARDE”:
En febrero de 1910, el
periódico de Ferreñafe “El Grito del Pueblo” denunció la destrucción de sus
talleres (las maquinas, el empastelado de los tipos de imprenta y el saqueo del
dinero que había en la administración del periódico) durante las horas de la
noche que el gobierno había decretado toque de queda, acusando a los
“Carmonistas” y al jefe de policía de Ferreñafe.
El choque definitivo
entre el periodismo independiente de provincias y el autoritarismo
gubernamental estalló con crudeza a finales de 1910, durante el primer gobierno
constitucional de Augusto B. Leguía. El mandatario sostenía una fortísima
polarización contra los sectores de la oposición civilista y demócrata.
Recordemos que para
esas fechas se sucede un movimiento revolucionario en Ferreñafe bajo la
dirección del cura Casimiro Chuman, Pedro Matute y también con cooperación de
Orestes Ferro, Juan de Dios Lora y Cordero entre otros.
En ese escenario, el
diario La Tarde de Chiclayo —fundado por Virgilio R. Pérez y con una altísima
tirada de 2,000 ejemplares diarios— arreció su postura fiscalizadora frente a
los abusos y corruptelas de la prefectura de Lambayeque.
A finales de 1910,
bajo la dirección editorial de José María Reaño Bocanegra, la situación de “La
Tarde” se volvió insostenible para el poder político, denunció los abusos de la policía contra
personas respetables y de prestigio como el señor José Dolores Moncarro el 14
de noviembre a quien se le sometió a las más crueles torturas, es a partir del
23 de ese mes que en la Subprefectura es designado por el Supremo Gobierno el
Sr. Carlos A. Alva; también son detenidos posteriormente Manuel Bancayan García
(Redactor de los periódicos “La Abeja” y “La Protesta Libre”), José Mercedes
Ojeda, Baltazar Vera, Bartolomé Cabrejos, Laines Rioja quien había llegado días
antes de Jayanca siendo acusado de pertenecer a los revolucionarios; al hacer
la visita semanal los doctores judiciales Augusto R. Llontop y Francisco Quiróz
Vega se horrorizaron al ver las injusticias y abusos que se venía llevando a
cabo en el cuartel de policía. El ultraje del régimen contra el diario no
esperó a 1911 para ser discutido, es apresado por disposición de Prefecto
Víctor R. Benavides Estensoro el director y Redactor José María Reaño Bocanegra,
Virgilio R. Pérez Gamarra propietario del diario “La Tarde” de Chiclayo al
igual que corresponsales de “La Prensa” en otros lugares con la acusación de
estar incorporados al movimiento revolucionario de Ferreñafe, en el caso de
Reaño Bocanegra solo por el hecho de haber dirigido un telegrama anunciando los
sucesos revolucionarios al periódico capitalino. Ante esta situación de
sublevación el Prefecto Benavides cumpliendo órdenes superiores quitó al Cub de
tiro “Elías Aguirre” los ocho rifles de que disponía para sus ejercicios.
Los documentos
oficiales del Congreso de la República revelan que el martes 13 de diciembre de
1910, en la Cámara de Diputados presidida por Luis Miró Quesada, se dio cuenta
de un alarmante oficio del ministro de Gobierno. Este documento transcribía los
informes del prefecto donde se manifestaba formalmente que "el director de
'La Tarde', periódico que se edita en Chiclayo, se halla detenido y procesado
militarmente".
El diputado por la
provincia de Chiclayo, Dr. Víctor Manuel Maúrtua Uribe rompió su silencio en el
parlamento y confesó que, tras recibir la queja directa de los redactores
norteños, se apersonó ante el Ministerio de Gobierno para inquirir la causa de
la prisión. El legislador denunció que el régimen había decidido someter a los
periodistas a la jurisdicción y zona militar para acelerar un juicio sumario e
injusto.
El debate
parlamentario se tornó dramático cuando el diputado Mariano Lino Urquieta Ampuero
tomó la palabra para exigir un nuevo oficio enérgico al Ejecutivo. Urquieta
denunció ante el país que no solo el director de “La Tarde” sufría los
rigores del calabozo, sino que los redactores y propietarios de La Abeja —un
pequeño semanario chiclayano que servía exclusivamente a los intereses de la
clase obrera— habían sido sometidos a la misma "tortura" y
persecución judicial. El diputado Urquieta sentenció con crudeza el impacto
social de la censura:
"Con esto se les
irroga graves daños, porque pertenecen a familias de escasísimos recursos, que
privadas de los medios de subsistencia que alcanzaban mediante su pequeña
empresa, se encuentran punto menos que en la miseria... Parece que todo su delito
consiste en ser corresponsales de 'La Prensa' y directores de 'La Tarde' y de
'La Abeja'".
DIPUTADOS MAURTUA Y URQUIETA SALIERON EN DEFENSA "lA TARDE"
La arremetida
ejecutiva y militarizada implicó que la policía sitiara los talleres de la Imprenta
Comercial de la Plaza de Armas. Se confiscaron los lingotes de plomo, los tipos
móviles y las bobinas de papel, obligando al diario a un cierre forzoso de
siete meses continuos. Esto permitió al gobierno al cerrar “La Tarde”,
quebrarla económicamente al dueño del periódico sin necesidad de demostrar su
culpabilidad en un juicio justo.
La violenta clausura
activó de inmediato una de las redes de resistencia informativa y solidaridad
gremial más activas de la historia republicana.
DEL CONFINAMIENTO EN GUADALUPE A LA
RESISTENCIA NACIONAL:
Para neutralizar por
completo el impacto del diario e impedir que la población chiclayana se
levantara en armas contra las autoridades locales, el gobierno aplicó su
conocida estrategia de aislamiento político: el periodista y director del
diario José María Reaño Bocanegra fue llevado a Lima junto con Virgilio R. Pérez
y otros supuestos “presos políticos” siendo trasladados a las 6 de la mañana
del 25 de febrero por el Puerto de Eten a bordo del barco “Iquitos” en total 24
“presos políticos” para ser recluidos en la histórica Cárcel de Guadalupe
ubicada en parte donde hoy se encuentra el Palacio de Justicia de Lima, el viaje
duró 13 días.
Sin embargo, el tiro
le salió por la culata al gobierno. Al encontrarse los periodistas chiclayano
confinados en la capital desde el 9 de marzo, su caso adquirió relevancia
nacional. Las influyentes revistas limeñas de la época, como “Variedades”,
logró ingresar a las celdas de Guadalupe enviando como reportero al periodista
de “La Tarde “de Chiclayo Mario S. Bocanegra para entrevistar a Reaño tras las
rejas, así como al resto de presos políticos traídos desde el dpto. de
Lambayeque. Esas impactantes imágenes publicadas en la “Variedades” como posteriormente
en la portada nacional de “La Prensa “convirtieron al periodista de “La
Tarde” en un auténtico símbolo de la lucha por la libertad de expresión en
todo el Perú. Para el mes de mayo era cambiado el Prefecto Benavides por el coronel
Manuel Rivero y Hurtado.
NOMBRADO PREFECTO EN LUGAR DEL REPRESOR BENAVIDES
Para entender 1911,
hay que mirar dos años atrás. Tras el famoso intento de golpe de Estado del 29
de mayo de 1909 (donde turbas pierolistas secuestraron a Leguía para obligarlo
a renunciar), el gobierno desató una represión masiva. El régimen clausuró “La
Prensa” por más de un año (desde mayo de 1909 hasta agosto de 1910). Cuando
el diario logró reabrir, lo hizo bajo una estricta vigilancia judicial pero su
regreso a las calles fue el acontecimiento más esperado.
“La Prensa”
en Lima (bajo la influencia ideológica del partido Demócrata) como “La Tarde”
en Chiclayo eran férreos opositores al gobierno del presidente Augusto B. Leguía (en su primer mandato) al compartir
la corriente política civilista/demócrata opuesta al régimen.
El diario “La
Prensa” asumió una postura de abierta condena contra el atropello, rebotando
de forma constante las crónicas enviadas desde Lambayeque. Como castigo, la
policía política saboteó sus sistemas de distribución y abrió procesos por
"difamación" contra sus directores. Ante esto, surgió el fenómeno de
las "Suscripciones de Resistencia": los lectores pagaban sus
membresías por adelantado para sostener económicamente al diario, mientras
masas de ciudadanos formaban cordones humanos espontáneos en el Jirón de la
Unión para evitar que la policía asaltara las linotipias.
Finalmente, las
intensas presiones de la sociedad civil chiclayana, sumadas a la indignación
popular y la firmeza gremial, obligaron al gobierno a ceder siendo así que el 4
de junio obtienen su libertad los dos periodistas de “La tarde” y el 23 de
junio son retornados a Chiclayo en el buque “Iquitos” 19 de los presos
políticos que se encontraban confinados en la histórica cárcel de Guadalupe,
quedando todavía presos los Sres. Laines Rioja, Manuel Falla y los restos
mortales de don Simeón Meza quien había fallecido días antes.
“La Tarde”
volvió triunfalmente a las calles de Chiclayo el 1 de julio de 1911; el pueblo
se aglomeró ante las oficinas de dicho diario, lanzando vivas a su director. El
día 12 se realizó un almuerzo de desagravio a los dos periodistas organizado
por el Club de Tiro, dando el discurso el maestro Moises Valiente, agradeciendo
con sendos discursos tanto Pérez como Reaño, este último dijo “que siete
meses de arbitraria pero honrosa prisión habían retemplado sus energías (…)
Propuso la fundación de una institución que contrarreste el sórdido influjo del
gamonalismo imperante en el departamento que arruina al pobre, falsifica el
voto popular, estropea la ley y aplaude la injusticia y los crímenes(…)”.También
tomaron uso de la palabra el Sr. Juan de Dios Cabanillas presidente “Obreros de
la Unión”, y el Sr. Manuel Uchofen P.
EL EMBATE FÍSICO: EL
"EMPASTELAMIENTO" DE 1920
La tregua para el
periodismo combativo norteño fue corta. Durante el segundo gobierno de Augusto
B. Leguía (el Oncenio), las tácticas estatales mutaron de la persecución legal
hacia el uso de la violencia directa ejercida por masas oficialistas.
El 11 de setiembre de
1919, turbas enardecidas de simpatizantes del régimen asaltaron físicamente las
instalaciones del diario “El País” y empastelaron “La Tarde”. En este
salvaje ataque, la imprenta fue "empastelada" (desarmada y sus
tipos móviles mezclados y arrojados al suelo). Los periodistas y operarios
tuvieron que defender físicamente las salas de redacción en un trágico episodio
que demostró que el precio de la libre emisión del pensamiento en Chiclayo se
pagaba no solo con la pérdida de la libertad, sino con el propio cuerpo y el
patrimonio; logrando reaparecer el 15 de marzo de 1921 por unas cuantas
semanas.
Estos apuntes
históricos demuestran cómo las agresiones sufridas por los periódicos
chiclayanos a lo largo de las décadas no hicieron sino templar el carácter de
sus cronistas. Los hombres de prensa forjados en aquellas batallas locales
expandieron notablemente su influencia hacia el servicio civil y gremial del
país.
El sacrificio de
periodistas como Reaño Bocanegra, de empresarios tercos como Virgilio R. Pérez,
aquellas imprentas silenciadas, aquellos tipos móviles arrojados al suelo en el
empastelamiento de 1920 y aquellos valientes periodistas arrastrados a los
tribunales militares no cayeron en el olvido. Al contrario, sus historias
constituyen el cimiento ético del periodismo regional. Nos recuerdan de forma
permanente que la libre expresión no es una concesión graciosa del Estado, sino
un derecho fundamental que los ciudadanos de provincias supieron conquistar a
pulso, resistiendo calabozos, mordazas fiscales y bayonetas, para heredar a las
futuras generaciones un norte libre, vigilante y soberano.
NOTA FINAL: Las fotografías publicadas en la revista
“Variedades” de Lima hace más de cien años han dado pie a caer en error; en las
que aparece el periodista de Chiclayo Mario S. Bocanegra tanto con Reaño
Bocanegra como grupalmente y al no ser la reseña precisa se pensaba que también
era uno de los detenidos. Al parecer con ayuda de “Variedades” pudo ingresar y
tomar notas que servirían para publicarlas en periódicos de Chiclayo; además
contribuyó a toda esta confusión que el señor Laines Rioja no aparecía en la foto,
pero si en la reseña. Otra foto de esa ocasión fue usada por “La Prensa” para
publicarla en primera plana posteriormente. El total de detenidos fueron 24
pero al hacer el cotejo con la relación de los 19 que eran devueltos a Chiclayo, los periodistas días antes y los que quedaban; variaban ciertos apellidos:
Maso por Maco, Taza por Saya, Taza por Falla y Mazo por Meza.
SE HA CONSULTADO:
-Diario “La Prensa” de Lima del 8,9,21, 24,29
de noviembre; 22, 23 diciembre de 1910. Del 15 de febrero, 3,12 de marzo; 1 de
abril; 5, 24 de junio; 4, 14 de julio de 1911.
- “La Imprenta de Lambayeque” de Jorge
Zevallos quiñones (1947).
- “A Propósito” por NIXA: La libertad de
prensa de 1898 de fechas 11-2-1977; 15-2-1977 y “Ya es muy tarde tocayo” de
1990 del diario “La Industria” de Chiclayo.
-Revista “Variedades” de Lima publicadas en
la semana del 06 de agosto de 1910 # 127 y del 01 abril de 1911 # 161.
-“La montonera liberal del cura Chumán” de
Piedad Pareja Pflucker y Alfredo Muro Flores (2024).
-Diario de los debates de la Cámara de
Diputados de 1910.
-Datos diversos en línea.












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