lunes, 1 de junio de 2026

UN ESPAÑOL ENAMORADO DE CHICLAYO

 

UN ESPAÑOL ENAMORADO DE CHICLAYO


                                                                                       "EL MANGAS"

Corrían los inicios de la década de 1930 cuando llegó al Perú una cuadrilla bufa que recorría el país contagiando alegría. El destino quiso que hicieran sus presentaciones en Chiclayo, en la antigua Plaza de Toros de Don Francisco Cassareto, cuya entrada colindaba con la apacible Plazuela Elías Aguirre.

Hubo una época en que los cosos taurinos se colmaban de niños y adultos para presenciar un arte hoy casi extinto: el toreo cómico, el verdadero corazón de la fiesta popular. En el norte peruano, una figura brilló con luz propia: José Fernández García, conocido en el ruedo como "El Mangas". Este torero bufo de una gran estatura (casi 2 metros) no solo lidiaba toros con una maestría singular, sino que se adueñó por completo del afecto de una ciudad entera. Chiclayo lo adoptó de inmediato como a un hijo ilustre del humor y la picardía.

Al descubrir esta tierra de sol generoso y calles angostas, "El Mangas" sintió el eco de su lejana patria. Chiclayo lo hizo sentir en casa, y aquel suelo norteño se convirtió en su plaza definitiva. Nacido en Sevilla el 4 de septiembre de 1887 (sus padres fueron: Antonio Fernández y Concepción García), el torero decidió echar raíces profundas en el Perú. Se transformó en un chiclayano más cuando, alrededor de 1935, se unió para toda la vida con la señorita Luisa Olivera Piedra, unión de la cual nacieron sus dos amados hijos: José Antonio y Paul Gualberto.


                                        "EL MANGAS" JUNTO AL "EL VIZCAINO" Y CELESTINO CIEZA

La vida, sin embargo le pondría dificultades como fue que, en una corrida en Chota, pierde un ojo, pero la valla más alta se da en la década de 1940, cuando un trágico accidente automovilístico le arrebató un brazo, dañando severamente el cuerpo de aquel artista. Pero el hombre que tantas veces había hecho reír a la multitud se negó a ser vencido por la adversidad. Aferrado al amor de su familia y a su entrañable tierra adoptiva, se reinventó: al no poder volver a los ruedos, fundó la banda de músicos "El Mangastre" —una pícara variación de la famosa banda española "El Empastre" (Que era una banda cómico taurina musical que combinaba piezas musicales populares con parodias y el toreo cómico) para después convertirse en un respetado empresario taurino, organizando memorables corridas en las plazas de Chiclayo y Tumán durante los años 40 y 50 recordándosele por su vínculo con la época de oro de la Plaza de toros de Tuman y el ambiente taurino de Chiclayo, organizando también festivales taurinos en la plaza de Acho, existiendo una foto junto a Manolete.

                                                                  A SU LADO DE "MANOLETE" EN LIMA

Tenía una filosofía la cual estaba llena de optimismo: “¿Por qué maldecir la vida?......A mí me falta un brazo y un ojo y no me quejo ni digo naaaa!y si alguien quiere comprar el ojo y brazo que me queda, ay se lo vendo ¡Pa camina basta con los  - pies!”.Solía decir también: “¿Acaso solo el “parné” (dinero) puede procurarnos la felicidad? – y replicaba ¡También se vive alegre con los bolsillos rotos ¡”.

                                                    "EL MANGAS" JUNTO A VIOLETA PEREDA Y 
                                                             EL TORERO CHICLAYANO PACO CESPEDES

El 2 de enero de 1960, el viejo torero cerró los ojos por última vez en el hospital de las Mercedes de Chiclayo víctima de la bronconeumonía (Certificó su defunción el Dr. Juan de Dios Ruiz Murgueitio y testigos fueron dos personas ligadas a la tauromaquia como lo eran Amado Lora y César Quiñones). Se marchaba el hombre, pero nacía la leyenda local. Hoy, cuando la tarde cae y el sol de Chiclayo tiñe de oro sus calles, parece escucharse el eco de las risas antiguas y el compás de un pasodoble. José Fernández García, "El Mangas", demostró que no se es del lugar donde se nace, sino de la tierra donde se lucha, se ama y se deja el corazón. Sevilla le dio la vida, pero Chiclayo le dio la eternidad, guardando para siempre el recuerdo de aquel español que cambió los aplausos del viejo continente por el eterno romance con la Capital de la Amistad, jamás se le percibió un suspiro de nostalgia por su España querida al contrario repetía siempre su amor por Chiclayo.

SE HA CONSULTADO:

-Estampas Lambayecanas: “Sangre, Capotes y Estoques” por Alfonso Tello Marchena en “El Tiempo” de Piura del 12-02-1967.

-Entrevista y archivo de Héctor Bustamante Olivera (sobrino-nieto de “El Mangas”).

-Entrevista y archivo de Martín Cespedes L. (Hijo del torero Paco Céspedes)

-RENIEC: Partida de defunción.

 


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