CRONICA
DEL “BARRIO DE LAS LATAS”; EL ARRABAL CHICLAYANO
Conocido en
el siglo XIX como los “Terrenos de afuera” o de la “Forastería”, este sector ubicado
en la antigua calle o acequia de “Míraloverde” fue dónde los afrodescendientes
libertos inmigrantes de haciendas cercanas y se asentaron en los márgenes del
pueblo de Chiclayo.
El topónimo
popular “Barrio de las latas” empezó a utilizarse en la última década del siglo
XIX y las primeras décadas del siglo XX. Por los puertos de Eten y Pimentel
llegaban al departamento manteca, kerosene, entre otros productos en grandes depósitos
de hojalata y zinc que, al ser usado su contenido, dichos envases metálicos
pasaban a ser chatarra y los habitantes de esta zona vieron en ellos un
material de construcción gratuito, impermeable y resistente, siendo en ese
momento cuando el paisaje visual de esa zona se transformó en un mosaico
brillante, oxidado, de parches metálicos que el ingenio popular chiclayano dejó
de llamar a “Miraloverde”, bautizándolo como el sector “Barrio de las latas”.
Esta denominación en la segunda década del siglo XX fue madurando encontrando su
espejo en lo cultural y nostálgico de una canción Rioplatense llamada “Del Barrio
de las Latas” tango de Emilio Fresedo y música de Raul de los Hoyos, grabado en
disco por Carlos Gardel en 1926: (“Del barrio de las latas/ se vino pa
Corrientes/ con un par de alpargatas/ y pilchas indecentes…”). Con este tango, este
sector consolidó dicho nombre para inmortalizarlo hasta su destrucción. Su uso se incrementó para las lluvias de 1925-26. A pesar
de la variedad de materiales que se podría haber contado para levantar estas
viviendas, respetaron la fisonomía local de techos planos obligados por
ausencia de lluvias en casi todo el año a diferencia de los techos a dos aguas de
la sierra, configurándose un paisaje urbano horizontal, grisáceo y caluroso.
El “Barrio de
las latas” bajo el lente del “Higienismo”, estuvo asociado inevitablemente como
foco de infección, tuberculosis y además de delincuencia, olvidándose que aquel
barrio albergaba la fuerza de trabajo que movía la ciudad como lo era para el Mercado
Central, los transportes y los servicios de Chiclayo (zapateros, estibadores, vendedores
ambulantes, lavanderas, etc.).
Aquellos
terrenos de la zona norte de Chiclayo, antiguamente eran conocidos como los
terrenos de “Barrera” (Pertenecieron a la familia Barrera) Posteriormente se le
denomina fundo “El Palmo” para posteriormente se reconocería a parte de esos
terrenos como la “Quinta Barsallo” a la extensión de terreno de casi 40
hectáreas adquirido por el Sr. Belisario Barsallo.
La
expropiación de este predio se da cuándo era alcalde el doctor Rogelio Llanos
Barturen y su teniente alcalde era el Sr. Agustín Vallejo Zavala, en la década
de 1940, para convertirse posteriormente en el proyecto que tomó el nombre de
“Urbanización Municipal”.
La
erradicación definitiva del “Barrio de las latas” ocurrió durante la gestión
edil del Sr. Carlos Castañeda Iparraguirre en (1949-1951), fue quien decidió acelerar
el ordenamiento urbano de la ciudad; el “Barrio de las latas” no sólo bloqueaba
la expansión e interconexión de la Avenida Balta y Pedro Ruiz sino que las
autoridades de la época bajo la mirada “Higienista” del Gobierno Central al
mando del General Manuel A. Odría lo consideraba un foco de insalubridad y un
baluarte de la delincuencia por la gran cantidad de chicherías y callejones que
para esos años se había formado en toda la zona de la Pedro Ruiz entre la hoy
Av. Balta y la calle Héroes Civiles.
Armado con
tractores de la municipalidad y el apoyo de la fuerza pública, Castañeda
Iparraguirre demolió y borró del mapa la choza de hojalata y quincha del “Barrio
de las latas”, transformando así por completo la fisonomía de la antigua calle “Miraloverde”
llamada ya Pedro Ruiz; extirpando un peligro higiénico y social y derrotando
del principal baluarte del hampa local. Después de limpiar el terreno se dio
paso a la expansión comercial y a la pavimentación moderna qué conectaría el
centro con el norte de la ciudad. Las familias desalojadas de este barrio fueron
trasladadas de inmediato a parte de los terrenos expropiados de la “Quinta
Barsallo” ubicados pasando la acequia “Cois” Este nuevo asentamiento fue
bautizado inicialmente como Barrio “27 de octubre” una fecha elegida
políticamente para rendir homenaje al día del golpe de Estado o “Revolución Restauradora”
que el general Manuel A. Odría había liderado en 1948.
Se comentaba
que en este “Barrio de las latas” existió un callejón sumamente famoso en la
tradición oral chiclayana bautizado popularmente como el “callejón del diablo”;
se trataba de una callejuela estrecha y oscura y laberíntica techada con los restos
de hojalata y zinc, los vecinos de la época alimentaban el mito de que a la
media noche se aparecía un personaje de negro o que los ruidos metálicos eran
ánimas en pena pero en realidad según se revelaría de este callejón, fue el
escondite predilecto de perseguidos políticos (en los gobiernos de Sánchez
Cerro y Benavides), de los desertores del Ejército quienes encontraban en la solidaridad de los vecinos
del barrio un refugio impenetrable para la policía.
Aunque este
barrio era el símbolo de la precariedad habitacional, los chiclayanos de los
años 30 y 40 solían decir con ironía que durante las noches de garúa intensa de
la raras lluvias veraniegas el “Barrio de las latas” era el barrio más ruidoso
y brillante de Chiclayo, al estar las casas techadas y cercadas enteramente con
calaminas y latas de manteca o kerosene aplanadas, el impacto de las gotas de
agua crecía tanto que se escuchaba a varias cuadras a la distancia llegando a
competir con el bullicio de las jaranas y
ante el reflejo de las farolas de los pocos postes de alumbrado público sobre
el metal mojado y oxidado le daba un aspecto plateado y brillante desde lejos, ganándose
el apodo sarcástico de “El Palacio de hojalata”.
La anécdota
cuenta que los propios vecinos ante la resignación de la mudanza humorísticamente
en los camiones del municipio, los denominaron “Los parteros” porque decían que
en cada viaje que hacían, nacía una nueva calle en el descampado, aquel éxodo masivo
de las familias del “Barrio de las latas” cargando sus pertenencias fue el
verdadero cordón umbilical que dio origen a la populosa urbanización “27 de
octubre” que más tarde se convertiría en el hoy distrito de José Leonardo
Ortiz.
El “Barrio de
las latas” desapareció físicamente bajo los tractores de Castañeda Iparraguirre,
para limpiar el terreno y construir el actual Mercado Modelo que se inauguró el
12 de marzo de 1960. Pero este nombre del barrio, quedó fijado para siempre en
la jerga chiclayana como el sinónimo histórico de la resistencia y de ingenio
popular.
ESQUINA BALTA-PEDRO RUIZ,
PARTE BAJA COLEGIO ROSARIO
La
desaparición definitiva del “Barrio de las latas” a principios de la década de
1950, no fue solo un cambio de fisonomía urbana sino el reflejo de un Chiclayo que
buscaba dejar atrás la precariedad de la posguerra para abrazar la modernidad.
Aquellas viviendas surgidas de la necesidad y el ingenio popular, dieron el
paso al asfalto y al cemento de los Gobiernos Municipales posteriores.
Al final, el
estudio de este sector nos demuestra que la historia de la ciudad no se da solo
desde sus grandes avenidas o monumentos sino desde aquellos márgenes
habitacionales que aunque ya erradicados definieron el pulso social y el
crecimiento de la urbe norteña como lo es Chiclayo.
SE HA
CONSULTADO:
-Plano
de 1928 de la zona “El Palmo”.(Archivo V.M.Boggiano L.)
-Archivo
personal (Planos y fotografías).
-Datos
sueltos del internet.
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