UN
CHICLAYANO: DIBUJANTE, CANTANTE Y ACTOR (DÉCADAS DE 1950 Y 1960)
Dentro del
inmenso patrimonio cultural y artístico que contamos en nuestro departamento de
Lambayeque y que está sepultado en el olvido, se encuentra entre uno de ellos
el chiclayano Luis Baltazar País de la Oliva, nacido el 8 de enero de 1934,
habiendo sido sus padres: el motupano Julio País y la chiclayana María
Antonieta de la Oliva.
Luis Baltazar
(como así se le conoció en el mundo artístico), estudió primaria en el Colegio Nacional
“San José” de Chiclayo y su secundaria en el colegio “Santa Isabel” de Huancayo;
pasando luego a estudiar Derecho en la Universidad Mayor de San Marcos.
Se
inicia como dibujante a raíz de un concurso convocado por el diario “Ultima
Hora” para una serie de tiras cómicas, saliendo entre 500 participantes cinco ganadores:
“Serrucho”, “Chabuca” (con la que se presentó al concurso), “Sampietri”; además
“Boquellanta” y “Cadena de oro” que tuvieron corta existencia.
La
tira cómica “Chabuca” es la más recordada hasta hoy día (Tira festiva de
aventuras románticas y diálogos irónicos) pero no podemos dejar de mencionar a “Angelitos”
(Inspirado en las travesuras de sus hermanos menores; la revista “América” de
Nueva York la elogió señalando la acuciosidad y el talento del autor), “Picaflor”(el
galancito que se pasaba la vida cortejando novias), “El Agente 000” (Fue una
parodia a James Bond), tiras aparecidas en los diarios: “Ultima Hora”, “La
Prensa” (2), “El Comercio” respectivamente. Además de su personaje “Ñustita”
que comenzó a publicarse en la revista “Ñusta” en abril de 1958.
En
su faceta como cantante y compositor podemos decir que Luis Baltazar fue un
artista sencillo, de perfil bajo y poco afecto a la publicidad. De buen timbre
de voz lírica. Con la Sonora de Lucho Macedo (Considerada la primera gran
sonora del Perú) graba en los estudios del sello MAG; actuó con mucho éxito en
las emisoras de radio en Lima como “Radio Victoria”; de buena presencia, tenía
un “jale” especial entre las muchachas admiradoras de su canto; uno de sus
mayores éxitos fue el bolero “Te Adoro”. Como compositor tiene el tema “El Amor
de mi vida” grabado con la Orquesta de Eulogio Molina para el sello “Odeón” en
un 45 rpm. en 1966; “Amor sublime” una composición que dedicó a su madre, grabada
en 1968 con el sello “El Virrey” con el acompañamiento de Otto de Rojas y su
Orquesta; en el otro lado del disco 45 rpm la canción “El Rey de la risa” en
homenaje a Mario Moreno “Cantinflas”. También actuó en las noches en el “Embassy”
al lado de artistas famosos que visitaban Lima, integrando además en grupos de
gira artística por el interior de la patria.
La
balada de Alicia Maguiña “Al Cristo Morado” en la interpretación de Luis
Baltazar es la más recordada por tener un registro de barítono o “voz lírica”
muy elegante y acentuaba ese aire de “canción melódica” o balada de salón.
Al
llegar la televisión, fue modelo y pensando en el futuro estudió teatro, trabajando
también como vendedor de publicidad para Panamericana Televisión, estando entre
esos vendedores el jugador Toto Terry. Retorna a la TV estrenando un bolero rítmico
llamado “Chabuca”. Es a partir de allí que comienza a ganar notoriedad y es requerido
para actuar en una película peruana-venezolana-mexicana.
Como
actor, participa en la película “El tesoro de Atahualpa” (1968), compartiendo
elenco con actores peruanos como Nancy Vidalón, Carlos Tuccio y Ricardo Tosso.
El director de este film fue el uruguayo Vicente Oroná y las actuaciones de renombrados
artistas como José Elías Moreno, Ana Luisa Pellufo, Fernando y Mario Almada entre
otros. Filmada en la selva con la participación de indígenas ashánincas y el
apoyo de la FAP y Guardia Civil (resaltando a los integrantes del batallón de
paracaidistas Los Sinchis de la 48 Comandancia).
Tuve
la suerte de ver de niño esta película que la proyectaron en el Teatro Dos de
Mayo, fue una cinta de aventuras y a colores; trataba de que una misión de un
científico por salvar a una comunidad nativa de una plaga, su avión se estrella
y desaparece en la selva, se organiza un rescate con la esposa del científico,
pero los rescatadores realmente buscan un tesoro inca. Al final de la película se
dio a entender que el tesoro de Atahualpa era tener a la papa como oriunda del
Perú.
Luis
Baltazar fue un “artista total” de la época. Su aparición en este film fue más
una extensión de su popularidad como dibujante y cantante que el inicio de una
carrera actoral larga. Fue su forma de llevar el talento peruano a una pantalla
internacional, inmortalizando su imagen en esta película.
Posteriormente
se fue a residir a Mexico sin mucho éxito, pasando luego a Venezuela,
continuando su labor de artista gráfico y humorista; así como llegó sin hacer
ruido, se confundió en la bohemia caraqueña y sin dejar rastro alguno
desapareció. No se supo mas de él solo agregaremos que falleció relativamente
joven.
Recordar
a Luis Baltazar es, en esencia, un acto de justicia cultural; no debemos
permitir que el tiempo desvanezca la huella de nuestros coterráneos; mantener
vivo su recuerdo es el mejor tributo que podemos rendirle y transmitir a las nuevas
generaciones, como un faro de inspiración y orgullo lambayecano.
SE
HA CONSULTADO:
-Revista
“Ñusta” # 10 (1958), # 13 (1959).
-BLOG:
“Artistas en el Perú”. Publicado por José Carlos Serván Meza (2010).
-RENIEC:
Partida de nacimiento.
-Datos
sueltos del Internet.





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