martes, 28 de abril de 2026

MANUEL BERNARDINO PÉREZ: UN PERSONAJE DE PACORA

 

MANUEL BERNARDINO PEREZ: UN PERSONAJE DE PACORA





Don Manuel Bernardino Pérez Ugaz, nace en el pueblo de Pacora en 1856; hijo de José Bernardino Pérez y Manuela Ugaz. Hace sus primeros estudios en su pueblo natal para luego pasar en 1866 a estudiar al Colegio Nacional de San José de Chiclayo.

Luego en 1871 se traslada a Lima, estudiando en el colegio gratuito de Instrucción Media establecido por la Sociedad de “Colaboradores de la Instrucción” que dirigía el señor Cesáreo Chacaltana Reyes (hermano del Dr. Pedro Pablo Chacaltana quien desarrolló su vida profesional, institucional y social en Chiclayo).

Al año siguiente ingresa a la Facultad de Letras de la UNMSM, optando años después el grado de Bachiller en Jurisprudencia asumiendo un cargo de auxiliar en la oficina legal de la Sociedad de Beneficencia Pública de Lima.

Al declarar la guerra Chile al Perú, se incorporó a la División de la Reserva integrada básicamente por la juventud universitaria, asistiendo a la Batalla de Miraflores. Tras la derrota, volvió a sus tareas cotidiana, como el dictado de clases en la Universidad ya los menesteres forenses.

Se adhirió al Partido Civil en la campaña electoral de 1886, saliendo como diputado por Lambayeque en la que destacó su figura campechana, siendo festejada sus intervenciones socarronas. Don Manuel Bernardino Pérez usaba los temas picarescos de la literatura española para neutralizar la elocuencia de sus adversarios políticos, siendo aplaudido por la aristocracia civilista; halagado además en su vanidad por los fáciles afectos de algunas coristas de zarzuela a las que cortejaba alegremente. También fue elegido Senador por Lambayeque entre 1896 y 1906.

Para 1916 volvió a la Cámara de Diputados y dos años después, a esas alturas de su vida contrajo matrimonio con la joven Angela Castillo.



Con el golpe de Leguía y el cierre del Congreso, tuvo que por Ley del Congreso pasar al retiro de la docencia universitaria hasta el 26 de febrero de 1922 que fallece. Fue un político que estuvo más tiempo en el Parlamento del Perú. Tuvo iniciativas entre otras para reformar la legislación civil y para la codificación de las leyes.

Fue uno de los personajes mas “pintorescos” de la vida política de finales del siglo XIX, cuando Augusto B. Leguía empezó a mostrar tendencias autoritarias, Pérez no dudó en enfrentarse a los seguidores del “leguiísmo” en el Senado.

Se le conoció con el apodo de “El filósofo de la alegría” ya que destacaba por su sentido del humor en momentos de crisis política; también como el “Burro” Pérez en los pasillos de la Universidad de San Marcos.

El solía utilizar su origen para marcar distancia con la aristocracia limeña mas acartonada, utilizaba las costumbres del norte para criticar la sofisticación artificial de la élite limeña, cuando alguien presumía de linajes europeos, él solía responder con alguna anécdota de Pacora o de la gastronomía lambayecana elevando lo rural al nivel de los cultos.

A opinión de personajes de la época, lo que dijeron:

Jorge Basadre: Un político que usaba la alegría como herramienta democrática

Abelardo Gamarra: Un maestro de la crónica criolla y la defensa de lo popular.

José Carlos Mariátegui: Un exponente genuino (aunque romántico) de la bohemia política del siglo XIX.

Abrahan Valdelomar: Un precursor de la identidad provinciana con estilo y audacia.

Ricardo Palma: El ingenio más agudo y auténtico de la bohemia limeña.

En cierta ocasión en un debate parlamentario quisieron utilizar su origen para desmerecerlo, sugiriendo que un hombre de un pueblo tan pequeño como Pacora no tenía la altura para discutir los grandes temas nacionales; Pérez lejos de ofenderse respondió con su característica chispa: “Señores, es verdad que vengo de Pacora, un pueblo donde el sol calienta el alma y la alegría es el pan de cada día. Si mi estilo les parece rústico, es porque prefiero el aire puro de mis valles al aire viciado de las intrigas de palacio. En Pacora aprendimos que la verdad no necesita de pelucas ni de latines para ser entendida”.



En su retórica, tenía la capacidad de comparar las instituciones de Lima con elementos de su pueblo: Si un edificio publico estaba en mal estado decía “estaba mas abandonado que el camino a Pacora en tiempo de lluvias”; si un político era muy testarudo, comentaba que “tenía la cabeza mas dura que un cántaro de barro lambayecano”. En sus escritos solía decir que la política del País necesitaba “un buen sudado de pescado” para recuperar el juicio, utilizando la gastronomía de su región como una metáfora de salud y sentido común.

Uno de sus enfrentamientos más constantes era contra los políticos limeños que presumían linajes coloniales; en una ocasión respondió en un periódico a un parlamentario de apellido ilustre: “El colega se jacta de que sus abuelos vinieron con los conquistadores. Yo, en cambio, solo puedo jactarme de que mis padres eran de Pacora. La diferencia es que mis antepasados no vinieron a quitarle nada a nadie, sino a sembrar lo que hoy me permite reírme de los que creen que la inteligencia se hereda por el escudo de armas”.

Genio y figura hasta la sepultura, Manuel Bernardino Pérez pasó a la historia como el pacorano que conquistó la capital con la palabra, que la chispa es muchas veces, la forma mas valiente de decir la verdad.

SE HA CONSULTADO:

-Revista Histórica: Tomo XXIX 1966.

-Parlamentarios del Perú Contemporáneo 1904- 1921 por  Neptalí Benvenutto (1921).

-Literatura Peruana del siglo XIX de Alberto Varillas Montenegro PUCP (1992).

-Revista "Hogar" del 8 de abril de 1921 - Año 2 # 65

-Datos sueltos obtenidos del internet.

No hay comentarios:

Publicar un comentario